PRINCIPAL
COLUNAS
CURIOSIDADES
DESBASTANDO O ACERVO E OUTROS TRECOS DA BIBLIOTECONOMIA
EXPERIÊNCIAS
GENERALIDADES
MERCADO
NOTÍCIAS
TEXTOS
PESSOAL
DISCIPLINAS
CADASTRO
CONTATO
NOTÍCIAS

QUEMA DE LIBROS (CHILE)
[18/01/2007]

Mario Matus González

 

La Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, ubicada en Avenida Grecia con Los Presidentes (Capitán Ignacio Carrera Pinto), en la comuna de Ñuñoa, vivió el martes su día de furia.

Aprovechando una manifestación en apoyo de la liberación de los presos políticos mapuches, un grupo no precisado de encapuchados irrumpió en el Campus Juan Gómez Millas y procedió a sacar un número aproximado de 1.200 libros de la biblioteca central, que había sido inaugurada hace pocos días, para posteriormente quemarlos, a vista y paciencia de más de un centenar de curiosos congregados en un parque aledaño al recinto universitario. Se trata de una colección patrimonial perteneciente a la Casa de Bello donada por Mariano Latorre y otros personajes públicos ligador al mundo de la cultura.

Los incidentes se iniciaron pasadas las 17 horas, pero tuvieron su peak de violencia una hora después. Carabineros de Fuerzas Especiales cortó el tránsito vehicular en Avenida Grecia, en el trayecto que va desde Juan Moya por el oriente hasta José Pedro Alessandri por el poniente. Las autoridades universitarias lamentaron la actitud vandálica de quienes, aseguran, no podrían ser estudiantes de dicha casa de estudios superiores, y anunciaron que interpondrán una querella criminal contra quienes resulten responsables".

Es difícil agregar algo más. La rabia, pero antes que nada, la pena. Nuestros libros, algunos irreemplazables, salvados del saqueo realizado a la Universidad en 1980, transportados con delicadeza por funcionarios y académicos, donados en colecciones especiales por insignes intelectuales chilenos, reflejos de nuestra preciosa diversidad cultural, han sido víctimas del peor salvajismo, algo que sólo una Dictadura impune como la de Pinochet se había atrevido hacer en toda nuestra historia republicana. Nuestros libros, que nunca han sido sólo libros, sino más bien testimonio de generaciones, acumulación de dignidad y de entereza para seguir luchando por una Universidad al servicio de Chile y su pueblo. Un sabor amargo y espeso me inunda. Pienso en el incendio y saqueo de la Biblioteca de Alejandría en el año 367 dc. a manos de fanáticos, en aquel personaje de Umberto Eco, William de Baskerville, que no puede decidir qué libros salvar - porque todos son únicos - cuando las llamas desbordan a inicios del siglo XII aquella abadía al norte de Italia, en los libros que en Farenheit 451 son recitados de memoria dado que la sociedad ha decidido quemarlos. No puedo evitar pensar en la barbarie nazi, las flamas que se alimentan de Einstein, Hermingway, Helen Keller, Freud, Brecht, Kafka, Mayakovski, Mann y muchos otros. Es imposible no evocar con sobresalto las piras en que la Inquisición mezclaba personas, efigies y libros.

Y sin embargo, lo más absurdo de todo esto, es que ni siquiera ese patrimonio ha sido destruído con el propósito de desterrar las ideas allí contenidas. La barbarie ha sido cometida por ágrafos de civismo, apenas inaugurada la nueva biblioteca que albergaría dignamente estos tesoros. Pero no nos engañemos. Es la recompensa a nuestra permisividad, a la ausencia de barreras éticas; es la respuesta a nuestras ambigüedades, el premio a nuestra reticencia en imponer democráticamente reglas mínimas de convivencia universitaria, que regulen la legitimidad de los medios usados en las movilizaciones y en las situaciones de conflicto.

Es tranquilizador suponer que es posible que hayamos llegado al fondo y sea imposible caer más bajo. Desgraciadamente, si la comunidad no se pronuncia, no comienza a ejercitar una decidida condena y repudio a quienes participan directamente en canalladas como éstas o las encubren solapadamente, y no construye una estructura de reglas de convivencia democráticas, nada hace suponer que no nos mantengamos en ese fondo o, peor aún, sigamos cayendo como institución y como comunidad. El tiempo se va agotando.

Mario Matus González
Centro de Estudios Judaicos
Facultad de Filosofía y Humanidades
Universidad de Chile


(Divulgado por Biblos – Enviado para “biblos” em 05/12/2006)


Desenvolvido por LLT Hosting & Development © Info Home 2005