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UNA BIBLIOTECA QUE NACIÓ DE LA BASURA
[12/02/2009]

Fredy Ávila

 

Don José Alberto Gutiérrez no conoce Santander, pero gracias a um libro que plasma a todo color y en edición de lujo los más hermosos parajes de Barichara, Socorro y San Gil ha logrado recorrer el camino de los Comuneros. El libro de bellas ilustraciones, que en más de una ocasión ha despertado la admiración y hasta la envidia de sus vecinos del barrio La Nueva Gloria, fue uno de los primeros que encontró este bogotano en una caneca del barrio Bolivia.

 

Confundidos en el cuarto de la basura o camuflados entre los desechos, don José Alberto empezó a descubrir verdaderas joyas literarias: Ana Karenina (la primera obra completa que leyó), El principito, La vorágine, la Ilíada, una Biblia y hasta el Corán fueron algunos de los libros que este apasionado por la lectura rescató de las canecas y chutes de basura, durante los ocho años que prestó su servicio en una empresa de aseo del distrito. «Yo manejaba un carro recolector de basura y cubría el norte y occidente de la ciudad, y me di cuenta que la gente botaba los libros, la mayoría en buen estado. Entonces, inicialmente, decidí empezar a recogerlos para mi biblioteca personal.» Una misión que cumplía a escondidas y con la complicidad de sus compañeros, pues en su trabajo no se les permitía adelantar labores de reciclaje: «La verdad, a mí me daba lastima botar esos libros. Fue así como empecé a guardarlos en mi maletín, hasta completar más de cuatrocientos. Encontré libros de historia, ciencia, biología y literatura, especialmente». Libros que muy pronto estuvieron al servicio de los vecinos del barrio La Nueva Gloria, en la biblioteca La Fuerza de las Palabras, ubicada en el primer piso de la casa de don José y fundada hace ya ocho años: «Con los libros que encontré, más los que he comprado y los que me han donado, creamos la biblioteca, donde niños y jóvenes del barrio acuden a hacer sus tareas».

 

Una labor que se complementa con tutorías y con los llamados Círculos de Lectura, donde se reúnen hasta sesenta niños y adultos en jornadas de lectura, obras de teatro, y en tardes de fiesta alrededor de los libros. Todo esto con el apoyo de María Angélica y Johan Sebastian, hijos de don José y cofundadores de La Fuerza de las Palabras. El objetivo, principalmente, es promover la lectura y facilitar las labores de estudio de los menores, sobre todo en zonas como La Nueva Gloria, donde no hay bibliotecas.

 

El proyecto a corto plazo contempla la expedición de carnés para los más de 120 usuarios de la biblioteca, con el fin de renovar el préstamo de libros, impulsar los Círculos de Lectura, y junto con un grupo de vecinos, entre ellos doña Fanny Rivera y doña Esmeralda Gómez, adelantar juegos de destreza para los más pequeños, como el ajedrez y el dominó. Pero el sueño de don José va más allá.

 

Este bogotano aspira a que La Fuerza de las Palabras se multiplique por muchos barrios de Bogotá: «La meta es crear una fundación y que en sectores que tienen poco acceso a los libros se abran bibliotecas que sigan este modelo, donde haya computadores y todas las facilidades para el estudio». ¿Y los libros? Él ya no tendrá que seguirlos buscando en medio de la basura (actualmente don José Alberto es conductor del sistema TransMilenio).

 

Su tarea ahora es recolectarlos y motivar a todos aquéllos que tienen libros de sobra, o que ya no les interesan, para que los donen a su causa. «Si por mí fuera le dedicaría a este proyecto 25 horas al dia y hasta las extras», señala este hombre, convencido de que no hay mejor camino para llegar al conocimiento que un buen libro. «Los libros nunca deben ir a dar a la basura. Siempre, en cualquier lugar, habrá alguien dispuesto a recibir un libro y a sacarle provecho. Nunca hay que desecharlos ni dejarlos como adornos. Los libros así son como conciencias muertas.

 

Sólo tienen valor si alguien los abre, los lee y los disfruta.» Testimonio de don José que en algo se asimila a la frase de Borges escrita en una pizarra de la biblioteca: «Pienso que el libro es una de las posibilidades de felicidad que tenemos todos los hombres».

 

Y esa felicidad, apilada en más de 4.000 libros, es un decreto que impera en este lugar y que se hace palpable cada vez que alguien abre un libro y viaja a través suyo. Así sea solamente tras las huellas de los Comuneros. Únase a La Fuerza de las Palabras. Si usted quiere contribuir a este proyecto, puede donar sus libros llamando al teléfono 2077241, al celular 313- 2867352, o visitando la biblioteca, ubicada en la calle 47 A este sur No. 8A-43, barrio La Nueva Gloria.

 

Ver video: http://www.eltiempo.com/multimedia/video/home/multimedia.php?id_recursoG17197

 



(Divulgado por Felipe Meneses – Enviado para “biblio-progresistas” em 19/12/2008)


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