BIBLIOTECAS, SOCIEDAD Y ESTADO


  • Relação entre as bibliotecas, as ações dos profissionais que nelas atuam e o estado.

EL TEMA INSTITUCIONAL DE LAS BIBLIOTECAS EN LOS CONTEXTOS DE LA SOCIEDAD Y DEL ESTADO

La biblioteca es uno de los conceptos esenciales de la bibliotecología o biblioteconomía. Motivo por el que la biblioteca como institución es el fenómeno fundamental de reflexión en esta ocasión. Se observa así que ella no nace ni evoluciona por generación espontánea, como tampoco se halla en el vacío abstracto, sino que ocupa unas determinadas coordenadas de espacio y tiempo. Es, por lo tanto, una institución con rasgos materiales e intelectuales evidentes; es, en general, una entidad que refleja las múltiples caras del acontecer de la humanidad; es un organismo que responde a mecanismos sociales, políticos, culturales e ideológicos del Estado y la sociedad. Con base en esta perspectiva, se observa que la biblioteca no se centra únicamente en el desarrollo y organización de las colecciones sino también en el cumplimiento de las obligaciones sociales que entrañan servicios. De tal modo que ella se sitúa principalmente en el espectro del Estado. Es así como el centro bibliotecario se proyecta como un problema político, con el afán de complementar o apreciar desde otras aristas el problema social de ese recinto.

 

Como instituciones sociales, las bibliotecas se distinguen en este escrito como mecanismos principalmente de servicio público que ayudan a configurar el orden social que gobierna el comportamiento de los individuos que viven y conviven en la estructura del Estado. De esta manera, ellas se vislumbran como instituciones que, junto con otras (archivos y museos), ofrecen recursos materiales e intelectuales de particular importancia para los diversos grupos sociales; son organismos formales para asistir a gobernados y gobernantes. Se configuran como parte esencial de las estructuras de los aparatos complejos del Estado, como establecimientos que realizan actividades y funciones de carácter social, educativo y cultural, las cuales ayudan a impulsar comportamientos políticos, económicos e ideológicos, entre otros. En este sentido, se aprecia a la biblioteca como una institución de instituciones, en tanto que los servicios bibliotecarios son pieza clave para hacer funcionar una gran variedad de instituciones políticas, educativas, científicas, económicas, religiosas, gubernamentales, etcétera, al servicio tanto de la sociedad civil como de la sociedad política, en suma, para echar andar la compleja maquinaria del Estado. 

 

Acorde con lo anterior, las bibliotecas constituyen una base sobre la cual descansa la función de información, puesto que ellas sirven para desarrollar, organizar, difundir y circular información documental entre las personas y los grupos, entre el individuo y la comunidad. Los centros bibliotecarios, por ende, están dotados de recursos, se hallan en determinados contextos de la estructura estatal y llevan a cabo una serie de tareas orientadas por técnicas y valores comunes que apuntan hacia la obtención de determinados objetivos; son entidades de apoyo pues son indispensables para el desarrollo social y político del Estado; son organizaciones que se esfuerzan por garantizar el acceso de los ciudadanos al conocimiento que transmiten los libros y las publicaciones periódicas, entre otros tipos de acervos. Desde una perspectiva institucional, las bibliotecas son sistemas regulados de información bibliográfica que se caracterizan por determinados procesos estructurados. En general se distinguen porque, además de los elementos materiales y humanos que las conforman y forman, tiene un origen de necesidad social, es decir, están disponibles para satisfacer necesidades sociales de la comunidad, esto es, necesidades de información, de educación, de investigación y de esparcimiento, contando para tal efecto con personal profesional y auxiliar. Necesidades todas ellas propias del individuo y de la comunidad. 

 

En efecto, los centros bibliotecarios estás comúnmente relacionados con la satisfacción de alguna necesidad humana: la necesidad de mejorar su vida, la necesidad de aumentar de rango, la necesidad de tener una esperanza de cara al futuro, la necesidad de tomar decisiones, la necesidad de cultivar identidad, la necesidad de tener creencias, en fin, la necesidad de saber y conocer en específico respecto a los logros de la especie humana, y como tal la gente procura afianzarse a aquellas instituciones que contribuyen al desarrollo de las cualidades propias de cada individuo, además de que les abre las puertas a la universalidad de la cultura, por ende, instituciones que les proporciona bienestar y utilidad. Desde este ángulo, las bibliotecas son instituciones necesarias en potencia, pues si desapareciesen, tendrían que ser reemplazadas por organizaciones parecidas que se encargasen de crear posibilidades a hombres y mujeres de consultar las fuentes documentales de información necesarias para el desarrollo de sus vidas. Por esto, la humanidad se esfuerza por construir y mantener los espacios bibliotecarios indispensables que le permitan realizarse en la vida. De esta manera, se aprecia también la necesidad social de establecer instituciones de carácter bibliotecario, lo que implica asimismo la necesidad de mejorar las existentes o de prepararlas y adaptarlas acorde con los cambios sociales. Estas necesidades se ponen de manifiesto cada vez que se intenta estructurar una escuela, una universidad, un hospital, un parlamento, etcétera. El factor de indispensabilidad se distingue cuando se piensa que crear y mejorar bibliotecas, como instituciones imprescindibles para la sociedad, son acciones de positivo valor que apuntan precisamente hacia la satisfacción de las necesidades apremiantes que presentan los diversos grupos sociales.             

 

Las instituciones bibliotecarias son símbolos culturales porque son un tipo de instituciones sociales que colaboran a conservar y transmitir la herencia cultural. Son, además, un fenómeno histórico universal, por tanto, son consideradas como un fenómeno social total orientado a la organización y circulación del conocimiento para servir hoy en día a niños, jóvenes y adultos, indicando con esto que ellas están idealmente al servicio de todos. En el trayecto de la historia, el conocimiento y la política de la aplicación del mismo las han transformado, y con esto han logrado impulsar el cambio de la sociedad y del Estado. El pensamiento de universalidad de los centros bibliotecarios estriba también en que no son monopolio de las escuelas y universidades, pues si bien esos recintos desempeñan una relevante función en el sector de la educación formal, el servicio de biblioteca abarca a toda la estructura política denominada Estado, y el Estado en sí es un fenómeno mundial de la civilización humana en los diversos cuadrantes historiográficos, y que a través de los siglos ha desarrollado y requerido de instituciones bibliotecarias. El Estado así se transforma y desarrolla, constituyendo esta naturaleza de entidades culturales que influyen en la vida social de la población, del pueblo, elemento que encarna lo que se conoce como Estado. 

 

Se infiere que un Estado es sólido en la medida que sus instituciones funcionan eficazmente, entre ellas las de carácter bibliotecario, pues son sitios que tienen los recursos documentales para garantizar que los asuntos públicos se atiendan de manera informada.  Por esto el Estado, complejo y dinámico, en esta perspectiva se proyecta con una tupida estructura de instituciones bibliotecarias. Aquí el concepto de estructura implica la idea de un conjunto en su totalidad, así como la existencia de partes y la disposición ordenada de relaciones. De tal suerte que el Estado se configura como un organismo político y social que crea, desarrolla y hace funcionar bibliotecas de diferentes tipos. Esto da lugar a vislumbrar la unidad «Bibliotecas y Estado» como un conglomerado estructural-funcional para el cumplimiento de actividades determinadas. Esto implica que las bibliotecas como instituciones ayudan al funcionamiento de otras instituciones, con miras a crear ciudadanos formados e informados. En este orden, el objeto institucional de estudio y análisis de la bibliotecología (la biblioteca) lleva a efecto funciones básicas (bibliotecas públicas y escolares), especiales (bibliotecas para grupos vulnerables) y especializadas (bibliotecas para grupos técnicos y científicos). Por esto, si bien las bibliotecas son instituciones universales que evidencian ciertas similitudes, no presentan las mismas formas y características de fondo en todos los aparatos del Estado. Observamos así que los centros bibliotecarios evolucionan y cambian, según el cuadrante institucional y por los propios procesos sociales.

 

(continua no próximo mês)

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Fevereiro/2008

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FELIPE MENESES TELLO

Cursó la Licenciatura en Bibliotecología y la Maestría en Bibliotecología en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Doctor en Bibliotecología y Estudios de la Información por la (UNAM). Actualmente es profesor definitivo de asignatura en el Colegio de Bibliotecología de la Facultad de Filosofía y Letras de UNAM. En la licenciatura imparte las cátedras «Fundamentos de Servicios de Información« y «Servicios Bibliotecarios y de Información» con una perspectiva social y política. Asimismo, imparte en el programa de la Maestría en Bibliotecología y Estudios de la Información de esa facultad el seminario «Servicios Bibliotecarios para Comunidades Multiculturales». Es coordinador de la Biblioteca del Instituto de Matemáticas de esa universidad y fundador del Círculo de Estudios sobre Bibliotecología Política y Social (2000-2008) y fue responsable del Correo BiblioPolítico que publicó en varias listas de discusión entre 2000-2010. Creó y administra la página «Ateneo de Bibliotecología Social y Política» en Facebook.