BIBLIOTECAS, SOCIEDAD Y ESTADO


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UN ESBOZO DE LA DIMENSION BIBLIOGRAFICA DEL MANIFIESTO COMUNISTA

El escrito conocido mundialmente como el Manifiesto del Partido Comunista en 1998 cumplió 150 años de haber sido publicado en Londres (1948-1998). Sus autores, Karl Marx y Friedrich Engels, a partir de 1872 lo denominarían simplemente el Manifiesto Comunista, y sería, entre otras razones, por la confusión que produjeron los diferentes grupos políticos de entonces (owemistas, fourieristas, etcétera) lo que motivo que ese documento no fuera titulado por aquellos jóvenes filósofos como el Manifiesto Socialista.

 

Los antecedentes primarios del Manifiesto nos indican que desde que vio la luz comenzó a gozar de particular interés. Las diversas traducciones y reimpresiones que empezaron a salir de las distintas imprentas del mundo, es una muestra fehaciente de la dimensión bibliográfica de este texto. Marx y Engels dejarían testimonio de este fenómeno en el prólogo a la edición alemana de 1872 al escribir:

 

 

Publicado primeramente en alemán, ha sido impreso por lo menos en doce ediciones diferentes en esa lengua en Alemania, Inglaterra y Norteamérica. En inglés apareció por primera vez en 1850 en el Red Republican de Londres, en traducción de Miss Helen Macfarlane, y en 1871, en por lo menos tres traducciones diferentes, en Norteamérica. La primera versión francesa apareció en París poco antes de la insurrección de junio de 1848 y recientemente en Le Socialiste de New York. [...]. En polaco, fue publicado en Londres poco después de su primera edición alemana. En ruso, en Ginebra, en la década de 1860. También fue publicado al danés poco después de su publicación (Marx y Engels, 1998, p. 124).

 

 

Por tanto, a partir del decimonónico el Manifiesto "conquistó el mundo" (Hobsbawn, 1998, p. 5) desde una arista bibliográfico-política, pues pasaría a ser una de las piezas documentales básicas en las bibliotecas de los círculos secretos de formación política que proliferaron en Europa durante la segunda mitad del siglo XIX; se convertiría en el documento político por antonomasia de la izquierda internacional para orientar a la intelectualidad anticapitalista con miras a formular una praxis revolucionaria y, así, preparar políticamente a una de las bases de la pirámide social: el proletariado.

 

Detal suerte que el Manifiesto continuó inexorablemente su expansión bibliográfica alrededor del mundo. Formando militantes y revolucionarios socialistas, las páginas del Manifiesto serían el ABC de la concepción materialista de la historia de la lucha de clases, uno de los postulados centrales que concienció a las filas del movimiento obrero internacional en su pugna contra la burguesía. Esta expansión Engels la expresó en el prólogo a la edición alemana de 1888 - cuando Marx ya reposaba en el cementerio de Highgate - con los términos siguientes:

 

 

Una nueva edición danesa se encuentra en la Socialdemocratisk Bibliothek, Copenhague, 1885; una nueva traducción francesa, en Le Socialiste, Paris, 1886. Según esta última se preparó una traducción española, que fue publicada en Madrid en 1886. No es posible indicar con exactitud el número de reimpresiones en  alemán, pero fueron por lo menos doce en total. [...]. He oído mencionar por cierto otras traducciones en otras lenguas, pero no he podido verlas (Engels, 1998, p. 134).

 

 

En el siglo XX la proliferación e influencia del Manifiesto se consolidaría y coadyuvaría a producir importantes cambios en el escenario político de la Europa Oriental y del resto del mundo. Quiere decir que la historia y la geografía del mundo se transformaría de manera importante a través de la lectura y la práctica del contenido de "esas 23 páginas impresas" (Bertinotti, 1998, p. 55) en su primera edición y alrededor de 30, aun con tipografía apretada, en las innumerables producciones editoriales posteriores. De tal suerte que:

 

 

 [...] antes de la revolución rusa el Manifiesto conoció varios cientos de ediciones en más o menos una treintena de idiomas, incluyendo tres en japonés y una en chino. [...]. Hubo  traducciones al ruso y a las diversas lenguas del imperio zarista, 55 ediciones en alemán y 22 traducciones a los idiomas del imperio Habsurgo; al inglés, al francés y al italiano. También, aunque en número menor, hubo traducciones al español (seis, incluyendo las latinoamericanas) y al portugués; al búlgaro, al serbio, al rumano [...]. Además, el Manifiesto apareció en danés, sueco y noruego (Hobsbawn, 1998, p.5).

 

 

Con base en estos datos y en conocimiento de la historia, el éxito político-bibliográfico del Manifiesto se produciría desde la segunda mitad del siglo XIX y perduraría hasta la década de los setentas del presente. En este sentido, se reconoce que esta obra marxista es la que "más se ha reimpreso y traducido en los últimos 150 años" (Fernández, 1998, p. 26), es decir, "fue casi tan difundida como la Biblia, alcanzado traducciones a más de cien idiomas" (Semo, 1998, p. 18). Dicho de otra forma, podemos afirmar que una talante de la dimensión bibliográfica del Manifiesto Comunista es posible fundamentarla en el historial de las diferentes traducciones y numerosas reimpresiones, reflejo de la práctica revolucionaria socialista y, por ende, del desarrollo del movimiento obrero internacional.

 

Investigar este estanco histórico significa ir al encuentro de otros aspectos importantes que resultan indispensables distinguir, por lo menos grosso modo, para esbozar lo que esa dimensión, lo más completa posible, nos permitiría vislumbrar y entender objetivamente a través del Manifiesto. Esto es, indagar con detalle su evolución editorial nos permitiría conocer además:

 

 

1) La historia de la lectura de ese texto

 

2) El papel y la dinámica general de las imprentas legales e ilegales que lo han editado                

 

3) La importancia que ha ocupado en las bibliotecas de los círculos obreros, colectivos socialistas, comunistas y de la izquierda en general.

 

4) Los riesgos que ha corrido bajo el impacto de la censura, de los golpes de Estado y de los procesos meramente contrarrevolucionarios.

 

Desde este horizonte, el Manifiesto como un documento de importancia central en el contexto de la cultura bibliográfica anticapitalista, nos conduce necesariamente a descubrir a destacados lectores del mismo, a numerosos autores de literatura socialista y connotados lectores de libros y usuarios de bibliotecas (Bakunin, Lenin, Trotski, Gramsci, Mao, Guevara, Mandela, entre otros), quienes se han encargado, junto con las masas, de interpretarlo teórica y prácticamente. En otras palabras, un análisis calidoscópico de la dimensión bibliográfica del Manifiesto comunista nos ayudaría a desentrañar con objetividad y originalidad el influjo que ha tenido esa obra programática en manos de la clase trabajadora y su intelectualidad, artífices de las principales revoluciones sociales de Oriente y Occidente durante el siglo XX. Por tanto:

 

Hoy el Manifiesto no puede ser visto por sí solo, como una obra aislada, porque ha inspirado cientos de introducciones y miles de ensayos que han retomado sus temas [...]. La universalidad del documento no puede ser ya separada de esta inmensa biblioteca interpretativa y crítica (Semo, 1998, p. 18).

 

 

Por lo que emprender una bibliografía del y sobre el Manifiesto, los más íntegra posible, representa un desafío, incluso para los bibliógrafos mas avezados, pues además del conocimiento del método y de las técnicas de compilación y registro, tendrían que leer en múltiples idiomas y saber transliterar las diversas lenguas orientales en que ha sido publicado a una occidental (español, portugués y/o inglés). En este sentido, una bibliografía del tal naturaleza sólo sería posible llevarla a cabo con la participación de un equipo especial de trabajo, cuyo producto resultaría una excelente fuente de consulta para reconocer con mayor precisión y fundamento su influencia mundial y complementar así la obra de Bert Andreas: Le Manifeste Comuniste de Marx et Engels: historie et bibliographie 1848-1918. Italia, 1963.

 

La dimensión bibliográfica del Manifiesto, los más exhaustiva posible, está pendiente de escribirse desde diferentes perspectivas, incluyendo la que corresponde a la bibliología, pues la historia consuetudinaria del libro no lo ha tratado como lo ha hecho con otros títulos importantes pero de menor impacto en la vida de la humanidad. Llenar esta laguna en el terreno de esta rama de la bibliotecología sería una tarea ardua pero también enriquecedora para analizar la dialéctica de la lucha de clases a través de un ambiente plagado de imprentas, librerías, bibliotecas y lectores en atmósferas revolucionarias que han dejado profunda huella en los siglos XIX y XX.

 

Desde el punto de vista de la literatura universal, el Manifiesto Comunista es "el documento más extensamente leído en la historia de la humanidad", es el "World's best seller" (Markowitz, 1998, p. 22), por lo que está catalogado, junto con El Capital, como un "gran libro" por la Encyclopaedia Britannica. En efecto, ese pequeño libro está incluido en el volumen cincuenta de la serie intitulada Great Books of the Western World, editada en 1952 y 1990 por esa firma editorial, libros considerados como esenciales en toda biblioteca pública al servicio de una nación democrática  (Harfner and Mick, 1993, p. 101). Esto sin duda es una distinción para el Manifiesto en el mundo del libro occidental, lo que permite deducir que de este texto de Marx y Engels hay muchos ejemplares, "sino en las librerías por lo menos en nuestras bibliotecas" (Fernández, 1998, p. 28).

 

Hoy en día, en países donde las libertades de información y expresión son más o menos derechos que se respetan y practican, "casi con seguridad cualquiera con una buena librería al alcance, y ciertamente con una buena biblioteca, puede tener acceso al Manifiesto, que tiene mucho  que decirle al mundo [...] del siglo XXI" (Hobsbawn, 1998, p. 5). El derrumbe del “socialismo real” no ha terminado con la dialéctica político-bibliográfica del Manifiesto, por el contrario, está propiciando que la intelectualidad y las capas avanzadas de la clase trabajadora comiencen a desempolvar los anaqueles de las bibliotecas para construir la teoría marxista antiortodoxa que no le  fue posible desarrollar en virtud de la censura ejercida por la burocracia "socialista" que se enquistó en el poder después de la muerte de Lenin. En este sentido, el Manifiesto continuará incrementando sus ediciones y traducciones, sus lectores y exégetas; objetos y sujetos respectivamente que contribuirán a enriquecer la dimensión bibliográfica de ese pequeño/gran libro.

 

Qué duda cabe que el futuro práctico del Manifiesto no solo está en manos de sus artífices, sino también de sus adversarios, y estos últimos, al parecer, con sus actitudes de opresión y explotación de la familia humana están empecinados en hacer que alcance un nueva cima el escrito de Marx y Engels en el siglo XXI.

 

 

Referencias

 

Bertinotti, Fausto (1998). El Manifiesto comunista, un libro para el siglo XXI. En: Ética y rebelión: a 150 años del Manifiesto comunista. México: Ediciones La Jornada.

 

Fernández Buey, Francisco. (1998). Para leer el Manifiesto comunista. En: Memoria: Revista Mensual de Política y Cultura. (113): 26-31

 

Hafner, Arthur W.; Mick M, Thomas. (1993). Mortimer J. Adler's and Robert M. Hutchins's vision of the Great Books. pp. 67-104. En: Democracy and the Public Library. Edited by A. W. hafner. Westport, Connecticut : Greenwood Press.

 

Hobsbawn, Eric. (1998). "El Manifiesto comunista". En: Memoria: Revista Mensual de Politica y Cultura. (113): 4-13

 

Marx, Karl; Engels, Friedrich. (1998). Manifiesto comunista. Barcelona: Crítica.

 

Markowitz, Norman. (1998). The Communist Manifesto: 150 years after. En: Political Affairs: Theoretical Journal. 55 (5): 21-23

 

Semo, Enrique. (1998). El Manifiesto comunista. La gran historia de un pequeño libro. En: La Jornada Semanal. No. 163

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FELIPE MENESES TELLO

Cursó la Licenciatura en Bibliotecología y la Maestría en Bibliotecología en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Doctor en Bibliotecología y Estudios de la Información por la (UNAM). Actualmente es profesor definitivo de asignatura en el Colegio de Bibliotecología de la Facultad de Filosofía y Letras de UNAM. En la licenciatura imparte las cátedras «Fundamentos de Servicios de Información« y «Servicios Bibliotecarios y de Información» con una perspectiva social y política. Asimismo, imparte en el programa de la Maestría en Bibliotecología y Estudios de la Información de esa facultad el seminario «Servicios Bibliotecarios para Comunidades Multiculturales». Es coordinador de la Biblioteca del Instituto de Matemáticas de esa universidad y fundador del Círculo de Estudios sobre Bibliotecología Política y Social (2000-2008) y fue responsable del Correo BiblioPolítico que publicó en varias listas de discusión entre 2000-2010. Creó y administra la página «Ateneo de Bibliotecología Social y Política» en Facebook.