BIBLIOTECAS, SOCIEDAD Y ESTADO


  • Relação entre as bibliotecas, as ações dos profissionais que nelas atuam e o estado.

EL PARADIGMA URBANO DE LA BIBLIOTECA PÚBLICA - II

Podemos observar que el nexo entre «biblioteca pública y ciudad» apunta hacia la necesidad de administrar servicios bibliotecarios generales, esto es, dirigidos para toda la población. En este contexto idealista, la vida citadina estimula la necesidad de relacionar esta variedad de servicios con importantes categorías sociológicas. Conforme a este enfoque, coincidimos con la idea que expresa: “La ubicación efectiva de las bibliotecas, su contenido y su uso, también se ve afectada por las características de la sociología urbana, como la existencia de zonas distintas dentro de la ciudad que se distingue por las clases económicas y las diferencias étnicas”. (Jefferson, 1969, p. 45). Así, una ciudad con eficaces sistemas de bibliotecas públicas es una ciudad eficiente que procura ser, a la vez, una ciudad justa, equitativa y accesible, pues habilita, distribuye y facilita a su población los beneficios que prestan los servicios bibliotecarios públicos de acuerdo con estándares orientados por los valores básicos de la democracia: la libertad, la justicia y la igualdad.

 

Los factores inherentes a la distancia, el transporte, así como el tamaño, la forma y la disposición de las zonas residenciales (urbanismo) son aspectos de gran relevancia respecto a la accesibilidad-disponibilidad física de estos servicios para la población en general (McLafferty, 1982, p. 347-348). En esta contextura, la biblioteca pública es una institución que merece especial atención en el momento de pensar en el problema que implica actuar con justicia y equidad en materia de distribución de servicios públicos urbanos. Esto propone que los centros bibliotecarios públicos oferten recursos y servicios de bienestar social, esto es, que seleccionen, organicen, difunden y circulen conocimiento e información para contribuir formalmente a la igualdad de oportunidades entre los diversos grupos sociales que encarnan la estructura urbana, caracterizada por las relaciones urbanísticas que se llevan a cabo dentro del espacio urbano entre los diferentes individuos, grupos y organismos que integran la ciudad. Así, estas instituciones bibliotecarias urbanas al ofertar recursos culturales y educativos confieren mayor “valor a las ciudades” (Bailac, 2003, p. 40).   

 

No obstante, una de las preocupaciones respecto al servicio de biblioteca pública en el entorno urbano es la distancia que existe entre un servicio, en la teoría, para toda la población y un servicio, en la práctica, para pequeños segmentos de ella. En esta perspectiva, el servicio total de biblioteca pública es un modelo de armonía y perfección al que continuamos aspirando los profesionales de esta institución, por ende, es un arquetipo que aún no corresponde con la realidad. El trecho entre la teoría y la práctica, entre el deber ser y el ser, entre el idealismo y el realismo de esta biblioteca en el marco de las ciudades, ha venido reflejando una seria inquietud desde hace tiempo al afirmarse:

 

Muchos bibliotecarios siguen preocupados por la brecha entre los objetivos de su servicio y la realidad de ese servicio. Esto ha sido particularmente visible en las grandes áreas metropolitanas, donde todas las pruebas apuntan a una falla en el servicio respecto a un gran número de grupos de menores ingresos del centro de la ciudad. (Levy, 1967, p. 473).

 

A pesar de los obstáculos a los que se enfrentan las bibliotecas públicas urbanas, éstas son elementos valiosos en el tejido cultural, social, político y económico de la ciudad, esto es, son instituciones significativas en el sistema urbano. Sus edificios proyectan una figura tangible de la información bibliográfica que contienen, recurso necesario para el desenvolvimiento de las actividades urbanas. El conocimiento universal, nacional y local que sus acervos preservan y la gama de servicios que ofrecen, coadyuvan a mejorar así la vida de la sociedad urbana. Con base en esta perspectiva, este tipo de centros bibliotecarios son componentes  importantes que ayudan a estructurar ciudades en movimiento dentro de un vasto territorio. Esto quiere decir que las bibliotecas públicas son parte del equipamiento urbano, cuyo radio de influencia y de cobertura depende de la cantidad de lectores y usuarios que atienden; de la ubicación y localización; de la dependencia administrativa (suburbana, urbana, metropolitana); del horario de servicio; y de los niveles de accesibilidad y relaciones con otras instituciones.      

           

La biblioteca pública urbana es un espacio esencial en el funcionamiento de los sistemas urbanos; es una institución de servicio de la sociedad moderna que afronta los desafíos de los fenómenos que implican los procesos de urbanización y urbanismo en sus diversas manifestaciones y magnitudes, particularmente las que se ubican en áreas metropolitanas, puesto que éstas crecen poblacional y territorialmente a una gran velocidad. Crecimiento que demanda no solamente más y mejores servicios públicos, sino servicios con un elevando espíritu de responsabilidad social,  entre ellos los de carácter bibliotecario. La perspectiva sociológica con sensibilidad solidaria en el entorno de las bibliotecas públicas urbanas se muestra, por ejemplo, a través de la preocupación del personal de estas instituciones por ofrecer servicios a diversos usuarios vulnerables, tales como las personas sin techo o sin hogar (Shen, 2002; Wong, 2009), entre otros usuarios desfavorecidos (Lipsman, 1972), tales como los de muy escasos recursos económicos.

 

En efecto, el problema de la pobreza en el marco de la sociedad urbana es un tópico que ha venido preocupando desde hace tiempo al aseverarse: “Las bibliotecas y otras instituciones públicas del centro de la ciudad, donde los pobres seguirán viviendo por mucho tiempo deben estar preparadas para contribuir a la dignidad y el auto-aprendizaje de los residentes de bajos ingresos”. (Conant, 1972, p.19). Fenómeno que en el siglo XXI se ha recrudecido aún más con las crisis económicas en todos los niveles. Los bibliotecarios públicos de hoy en varios países están enfrentando problemas difíciles de resolver ante los desafíos que provoca el gestionar servicios dignos de biblioteca para personas que se hallan en diversas condiciones de desventaja. Ya no se trata solamente de habitantes de bajos ingresos, sino también de población desempleada sin ingresos. De tal modo que algunas bibliotecas públicas urbanas han estado colaborando, en el marco de los servicios de información que ofrecen, para que los ciudadanos sin empleo logren encontrar algún trabajo remunerado.

 

De cara a esta compleja problemática, es importante además que el personal de las bibliotecas públicas reconozca que los desfavorecidos no se acercan a la biblioteca por diferentes barreras que les imponen las propias circunstancias en las que viven dentro del sistema social urbano, esto es:

 

Una visión más amplia de la función de la biblioteca interpreta a la biblioteca como un agente de cambio social e individual. Aquellos que son sensibles a esta interpretación son muy conscientes de que los desfavorecidos no usan la biblioteca por el analfabetismo, la ignorancia, la apatía y la hostilidad. Para superar estos obstáculos, el personal de la biblioteca debe buscar y atraer a las personas que creen que las bibliotecas deben alcanzar. La responsabilidad de la biblioteca se extiende desde la de facilitar información hasta la de buscarla activamente para modificar el comportamiento y las actitudes individuales. (Lipsman, 1972, p. 187).

 

No hay duda que las bibliotecas públicas urbanas, pese a la escasez de recursos a la que se enfrentan a menudo,  a lo largo de los años han sido generosas en el momento de ofrecer sus servicios a la población que radica en una gran variedad de ciudades. Bajo “el credo del bibliotecario público de que la lectura de alguna manera hace a la gente mejor y, por lo tanto, insta a la gente a leer” (Byam, Milton, 1970, p. 48), estas bibliotecas han puesto en marcha actividades que las proyectan como importantes instituciones de servicio en beneficio para una gran diversidad de grupos sociales que viven, conviven o sobreviven en determinadas demarcaciones urbanas. Los problemas citadinos relacionados con la diversidad cultural, la sobrepoblación y la ubicación territorial de diferentes instituciones de servicios describen el entorno urbano en el que las bibliotecas destinadas para todos deben adaptarse. El impacto institucional de estos espacios culturales se entiende mejor cuando sabemos que:    

 

Las bibliotecas públicas son criaturas de las ciudades. Algunas de las bibliotecas más grandes y mejores del mundo se encuentran en las ciudades que pueden apoyar los servicios compartidos que necesitan sus habitantes. Estas bibliotecas se fundaron por motivos de benevolencia y caridad, y promovieron la educación humanista. [Ahora] se promueven como centros de servicios sociales, su personal ofrece conferencias, patrocina la formación de clubes para fomentar el uso de sus salas de reunión. Los bibliotecarios desarrollan programas especiales para ayudar a los inmigrantes en su búsqueda de ciudadanía, dan charlas sobre libros e inculcan en los niños el interés por los libros a través de una amplia cooperación con las escuelas. Llegan a la comunidad mediante el préstamo de sus libros en prisiones, hospitales y estaciones de bomberos. (Byam, Milton, 1970, p. 48).

  

Esto es una clara y sólida evidencia de cómo estas bibliotecas abiertas al público han generado, con el paso de los años, una fuerte imagen institucional en el seno de la sociedad urbana. Incluso para los no usuarios, los edificios de las bibliotecas públicas se observan como sitios de referencia, integrándose éstos al paisaje urbano circundante. Su naturaleza de servicio resulta así un aporte decisivo en la voluntad de ofrecer servicios más allá de sus instalaciones, reforzando la vinculación que existe entre el texto y el contexto.

 

Con base en lo expresado, el paradigma urbano de la biblioteca pública tiene estrechos vínculos con la planificación urbana, en consecuencia con la geografía urbana. Rama de la geografía que se encarga de estudiar la estructura y las funciones de la ciudad, por ende, se articula este modelo tanto con elementos de la geografía humana como con componentes de la geografía física. Asimismo, la dimensión paradigmática en cuestión de la biblioteca pública tiene fuertes nexos con fenómenos propios y objetos de análisis de la sociología urbana, la cual estudia los grupos, las relaciones y las instituciones sociales en el marco de la estructura social urbana. Desde esta perspectiva, la bibliotecología público-urbana se puede relacionar con ramas de otras disciplinas, tales como la antropología urbana, campo de estudio de la antropología social y cultural. Así, la relación entre la biblioteca pública y la ciudad es un tópico que interesa no solamente a los bibliotecólogos, sino que desde hace tiempo se ha venido perfilando como tema que también incumbe a economistas, historiadores, sociólogos, politólogos, planificadores, comunicólogos, y estudiosos y administradores de la biblioteca (Conant, 1965, p. 1).     

 

Referencias

 

Bailac Puigdellívol, Assumpta. (2003). Servicio bibliotecario y territorio: ¿Por qué planificar? Educación y Biblioteca. 15 (136): 39-44 

 

Byam, Milton. (1970). Public library services in the Inner City. En: Miles, M. Jackson (Ed.). Comparative and international librarianship: essays on themes and problems. Westport, Connecticut, Greewood Publishing. p. 47-62

 

Conant, Ralph W., editor. (1965). The public library and the city. Cambridge, Massachusetts, The Massachusetts Institute of Techbology.

 

Conant, Ralph W. (1972). The urban public library: a perspective. En: Conant, Ralph W.; Motz, Kathleen, editors. The metropolitan library. Cambridge, Massachusetts, The Massachusetts Institute of Technology. pp. 3-12

 

Jefferson, G. (1969). The social geography of the library service. En: Libraries and society. Cambridge, James Clarke & Co. LTD. pp. 41-53

 

Levy, Evelyn. (1967). Library services in the inner city. Wilson Library Bulletin. 41 (5): 470-477

 

Lipsman, Claire. (1972). Public library service to the urban disadvantaged. En: Conant, Ralph W.; Motz, Kathleen, editors. The metropolitan library. Cambridge, Massachusetts, The Massachusetts Institute of Technology. pp. 187-209

 

McLafferty, Sara. (1982). Urban structure and geographical access to public services. Annals of the Association of American Geographers. 72 (3): 347-354

 

Shen, Lan. (2002). The dilemma of urban library service for the homeless. Current Studies in Librarianship. 26 (1/2): 77-83

 

Wong, Yi Ling. (2009). Homelessness in public libraries. Journal of Access Services. 6 (3): 396-410.


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FELIPE MENESES TELLO

Cursó la Licenciatura en Bibliotecología y la Maestría en Bibliotecología en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Doctor en Bibliotecología y Estudios de la Información por la (UNAM). Actualmente es profesor definitivo de asignatura en el Colegio de Bibliotecología de la Facultad de Filosofía y Letras de UNAM. En la licenciatura imparte las cátedras «Fundamentos de Servicios de Información« y «Servicios Bibliotecarios y de Información» con una perspectiva social y política. Asimismo, imparte en el programa de la Maestría en Bibliotecología y Estudios de la Información de esa facultad el seminario «Servicios Bibliotecarios para Comunidades Multiculturales». Es coordinador de la Biblioteca del Instituto de Matemáticas de esa universidad y fundador del Círculo de Estudios sobre Bibliotecología Política y Social (2000-2008) y fue responsable del Correo BiblioPolítico que publicó en varias listas de discusión entre 2000-2010. Creó y administra la página «Ateneo de Bibliotecología Social y Política» en Facebook.