BIBLIOTECAS, SOCIEDAD Y ESTADO


  • Relação entre as bibliotecas, as ações dos profissionais que nelas atuam e o estado.

BIBLIOTECAS Y CULTURA: RELACIÓN DESDE DIFERENTES CIENCIAS SOCIALES

Cultura: algunas generalidades

Educación, instrucción, formación, ilustración, civilización, erudición, saber. Estas palabras son algunos sinónimos de cultura. Cultura es una palabra latina asociada a la palabra griega paideia, traducida habitualmente como “educación”, “crianza”, “formación”.

El Diccionario de la lengua española define este término como “Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.”.

Podemos reconocer que la vida del ser humano en comunidad es cultura. Que todo lo que hace él, con base en sus quehaceres y habilidades manuales y mentales, es cultura. Que todo lo que manufactura, confecciona, produce, industrializa, transforma, crea, forja o realiza, es cultura. Así las cosas, todo ser humano, grupo social, comunidad, pueblo o sociedad contribuye a construir cultura. Es decir, todo ser humano, en su condición de ser social, adquiere cultura en los momentos de interactuar con sus semejantes dentro del grupo, comunidad o pueblo. Pero no solamente logra obtener cultura en tanto ser social y racional. En concordancia con su pericia y grado de madurez manual e intelectual que consigue en el seno de la sociedad, alcanza también el estatus de convertirse en un sujeto capaz de crear, promover y proteger diversas manifestaciones culturales. El personal bibliotecario, como hacedor de cultura bibliotecaria, la expresión cultural que instituye, organiza y preserva para la utilidad pública de la comunidad se conoce como «biblioteca». 

El término en cuestión tiene muchos significados, por ende, varias perspectivas de estudio. Es decir, el concepto de cultura, como un complejo fenómeno social, es definido y analizado por varias ciencias sociales, destacándose las dimensiones de la:

Antropología

Sociología

Historia

Politología.

Ahora bien, desde la óptica de la cultura ¿cuál es la posible relación de la bibliotecología con estas ciencias sociales?  En los siguientes apartados se exponen algunas ideas que nos permitan plantear claras vinculaciones, tomando como base esencial el concepto cardinal de «cultura».

La percepción antropológica

El antropólogo británico Edward B. Tylor en 1871 concibió la cultura como «… esa totalidad que incluye conocimientos, creencias, arte, moral, derecho, costumbres y cualesquiera otras aptitudes y hábitos que el hombre adquiere como miembro de la sociedad».

En el marco de la antropología se ha conformado lo que se conoce como antropología cultural, la cual es una rama de esta ciencia que se centra en el estudio y análisis de las comunidades humanas por medio de su cultura; es decir, se ocupa de la descripción metódica y análisis crítico de las culturas, y tiene una subdisciplina, la etnografía que se dedica al estudio sistemático de las culturas contemporáneas. La antropología cultural también ha sido denominada antropología social.

A pesar de que al objeto de estudio de la bibliotecología habitualmente se le ha conferido un alto potencial cultural, prácticamente ha pasado inadvertida la relación que existe entre «antropología y bibliotecología». Así que estamos muy lejos de poder dilucidar un corpus teórico que podría denominarse «antropología de la biblioteca» o «antropología del quehacer bibliotecario». Y si queremos ser aún más ambiciosos, estamos también muy distantes de poder formular teóricamente una «bibliotecología antropológica». ¿Qué hace falta? que las escuelas de bibliotecología fomenten los estudios culturales del servicio de biblioteca con visión antropológica; que el personal docente estudie con rigor la literatura inherente a la antropología en general y a la antropología cultural en particular para hallar conexiones entre esas dos disciplinas que orbitan alrededor de la esfera de la cultura.

Si la cultura es una manera de pensar, sentir, creer y hacer, una de sus manifestaciones fundamentales, de todas las civilizaciones, se constituye por los conocimientos acumulados, atesorados, compilados, registrados y organizados en forma de libros, revistas, periódicos y otros tipos de documentos. Consecuentemente, las bibliotecas, en tanto categoría de instituciones documentales de la y para la sociedad humana, son espacios culturales que se forman a través tanto de actividades manuales (operarios de imprentas y editoriales) y de actividades mentales (gremio de autores y editores) como de actividades comerciales (librerías, ferias de libro) y actividades técnicas documentales (personal bibliotecario).  

Así que, desde la arista de la antropología, toda la diversidad de bibliotecas que han existido, desde la edad antigua hasta la edad contemporánea, se incluye en el plano de los “rasgos culturales” de la sociedad. En todo caso, el conocimiento sobre las instituciones bibliotecarias, reflejo del quehacer bibliotecario cultural a través del tiempo y el espacio, ha colaborado a responder esta pregunta medular: ¿cómo ha llegado determinada civilización o pueblo a ser como es?

Se puede aseverar que el quehacer de crear, desarrollar y consolidar bibliotecas es parte, por ser tanto cultura material como cultura espiritual, de los bienes materiales y espirituales de la humanidad. Ambas culturas están estrechamente ligadas en el marco del quehacer cultural bibliotecario, cuya base es el proceso de la práctica histórico-social de trabajo del personal bibliotecario.

La escuela sociológica

En el marco sociológico, es viable analizar fenómenos sociales que aluden a la: cultura popular, cultura de masas, cultura rural, cultura urbana, etcétera. La sociología ha venido tratando los fenómenos culturales desde dos grandes enfoques:

1] La sociología de la cultura, rama de la sociología que ubica la dimensión cultural en el centro de sus estudios.

2] La sociología cultural, subespecialidad sociológica que pretende analizar los contextos y textos que motivan la acción social.

Dentro de este plano disciplinal, la relación entre «sociología y bibliotecología» ha tenido un claro desarrollo académico, aunque aún no el deseado en algunas latitudes. También las aportaciones, en la literatura latinoamericana de la especialidad bibliotecológica, son escasas, por lo que hace falta abundar y ahondar en torno a los perfiles socioculturales en el campo de la bibliotecología.

Una relevante vertiente de estudio de la sociología de la cultura es el análisis de la biblioteca como institución sociocultural. En efecto, la relación entre sociología y bibliotecología ha generado lo que se ha dado en llamar bibliotecología social o bibliotecología sociológica. Empero, es una corriente epistemológica que está todavía en formación teórica, principalmente en el mundo iberoamericano. 

Tanto la función social como la función cultural que desempeñan las bibliotecas en el seno de la sociedad, evidencian el potencial sociocultural que tienen estas instituciones de información bibliográfica. El conocido «servicio de extensión bibliotecaria» (library extensión service) es posible que sea el servicio con mayor trascendencia sociológica porque sus actividades proyectan a las bibliotecas como verdaderos centros sociales. Y entre la gama de servicios de esta naturaleza destaca el servicio extramuros en movimiento, conocido como biblioteca ambulante. Infortunadamente en la literatura sobre las bibliotecas en movimiento (itinerantes, viajeras, ambulantes, circulantes o móviles) no se ha tratado con explícita perspectiva de diversidad cultural.

En el marco de la «cultura popular» encontramos las bibliotecas populares, término que desde el siglo XIX comenzó a manifestarse. Algunos antecedentes sobre esta categoría de servicio de biblioteca se detallan en:

El paradigma popular de la biblioteca pública

https://www.ofaj.com.br/colunas_conteudo.php?cod=575

La «cultura de masas», se relaciona con el concepto bibliotecas de masas, mismas que se ha hecho presente en los países socialistas. Por ejemplo, las bibliotecas soviéticas de masas constituyeron un nuevo fenómeno social en el campo de la biblioteconomía, arquetipo de servicio de biblioteca que se forjó en la Europa del Este durante el siglo XX. En ciencias sociales el término «masas» se proyecta en oposición a la expresión de las «élites», y comúnmente no se usa de manera neutral porque denota una valoración ideológica que valida una toma de postura. Asimismo, mantiene una estrecha vinculación con palabras como pueblo, plebe, multitud o vulgo. Así, las bibliotecas públicas, populares y comunitarias, esencia de la «cultura de masas», tienden a estar al servicio de la «sociedad de masas». La conciencia de las masas para que se convierta en conciencia social de masas, dentro de las formaciones sociales de clases antagónicas, necesita de información y conocimiento; de libros, revistas y periódicos organizados en esos tipos de bibliotecas. La conciencia de masas que se forma de modo espontáneo no propicia la acción de masas, necesaria para influir en la transformación del mundo. La conciencia espontánea de las masas es sobre la que gravita la ideología políticamente dominante, misma que se impone al pueblo a través de todos los medios de influencia cultural. En este orden de ideas, la cultura no es neutral, por ende, la práctica bibliotecaria tampoco.

Bajo el término de «cultural rural» hallamos el servicio de bibliotecas rurales. Y en el entorno de la «cultura urbana», conocemos el servicio que prestan las bibliotecas urbanas. De tal modo, que existen palabras clave como biblioteconomía rural (rural librarianship) y biblioteconomía urbana (urban librarianship) para denotar la presencia y el funcionamiento de bibliotecas en estos contextos sociales y culturales. Para acercarnos tanto a la ruralidad como a la urbanidad del servicio de biblioteca pública, véase:

El paradigma rural de la biblioteca pública

https://www.ofaj.com.br/colunas_conteudo.php?cod=555

El paradigma urbano de la biblioteca pública I

https://www.ofaj.com.br/colunas_conteudo.php?cod=635

El paradigma de la biblioteca pública II

https://www.ofaj.com.br/colunas_conteudo.php?cod=643

Sin duda, la sociología es la ciencia que puede seguir ayudando tanto para estudiar como para investigar el papel cultural de las bibliotecas en el seno de una sociedad plural, intercultural y multicultural. Las revistas Libraries & Culture (1988-2006), Libraries & the Cultural Record (2006-2011) y Popular Culture in Libraries (1992-1999), son una muestra de la reflexión caleidoscópica (diversa y cambiante) de las bibliotecas en las esferas de la cultura.

La dimensión histórica

Desde la perspectiva histórica se estudia la cultura primitiva, la cultura prehispánica, la cultura egipcia, la cultura grecolatina, la cultura medioeval, etcétera. Todas las etapas o periodos, todas las civilizaciones, todos los acontecimientos y contextos culturales, tienen dimensiones históricas. Todo lo hecho en el pasado por el ser humano, como ente social, es tratado por la historia.

Así, la historia cultural se considera más como una corriente o escuela historiográfica que como una rama de la historia. Algunos de sus desarrollos teóricos se han basado en otras áreas, como en la historia de arte.

Dentro de esta corriente se ubican algunos autores conocidos en el campo de la historia del libro, la lectura y las bibliotecas, como: Roger Chartier y Robert Darnton.

Algunos libros de Chartier alusivos a la historia cultural:

  • Cultura escrita y textos en red (Barcelona: Gedisa Editorial, 2019)
  • Las revoluciones de la cultura escrita (Barcelona: Gedisa editorial, 2018)

Algunos libros publicados por Darnton:

  • El beso de Lamourette: reflexiones sobre historia cultural (Buenos Aires, Argentina: Fondo de Cultura Económica de Argentina, S.A., 2010)
  • Censores trabajando: de cómo los Estados dieron forma a la literatura (México: Fondo de Cultura Económica, 2014)
  • Las razones del libro: futuro, presente y pasado (Madrid: Trama editorial, 2010)

La historiografía de las diferentes “edades” de los libros, las bibliotecas y la lectura no está al margen de la historia cultural de las diversas civilizaciones que han existido hasta hoy en día. La historia del personal bibliotecario es otra manifestación cultural concreta y de suma importancia a través de las coordenadas entretejidas en el tiempo-espacio.

La corriente politológica

La ciencia política o politología es la ciencia social que se encarga de estudiar la teoría y práctica de los fenómenos políticos y las relaciones de poder público que apuntan a garantizar el bien común en la sociedad.

Desde el punto de vista político es posible hablar de cultura política, cultura democrática, cultura ciudadana, cultura cívica, cultura electoral, etcétera.

La relación entre «ciencia política y bibliotecología», o simplemente entre «política y bibliotecología», también casi no ha sido tema de estudio en las escuelas que forman cuadros profesionales en bibliotecología, biblioteconomía y ciencia de la información. Los fenómenos de la política, como cuestión cultural fundamental de las diversas comunidades humanas, en el marco del quehacer que realiza el personal bibliotecario, no ha sido percibido de manera integral, y a veces ni siquiera de forma superficial. Quizás por esto algunos colegas sigan defendiendo la convicción errónea de que la biblioteca es o debe ser una institucional neutral; que el proceder profesional del personal bibliotecario es o deber ser, en consecuencia, también neutral.

A esta relación epistemológica me he dedicado desde hace tiempo. Una muestra son los siguientes artículos de mi autoría:

- Bibliotecas y política: el pradigma de la biblioteca pública. Anales de Documentación: Revista de Biblioteconomia e Documentación. (España) Vol. 16, no. 2 (2013): 1-14. 

- Bibliotecas, política y guerra: el paradigma bélico de la biblioteca pública. Anuario de Bibliotecología. (México). Nueva Época, Vol. 2 (2013): 53-87.

- Las dimensiones social y política del bibliotecario público. En Memoria del Foro Nacional de Profesionales de la Información “Prospectiva de la profesión bibliotecaria: visiones y aproximaciones”. 18 y 19 de agosto de 2014. México: Escuela Nacional de Biblioteconomía y Archivonomía. pp. 194-207.

- La dicotomía social y política del servicio de biblioteca: ¿usuarios o clientes? Revista Prefacio. (Córdoba, Argentina). Vol. 1, núm. 1, 2017, pp. 5-15.

- La biblioteca publica como institución politica: la correlación entre el bibliotecario público y el bibliotecario político. Revista Ibero-Americana de Ciência da Informação. (Brasília, Brasil). Vol. 12, núm. 3, 2019, pp. 905-940.

Cabe mencionar también la reseña bibliográfica que publique de este libro de colegas brasileños:

Spudeit, D. F. A. de O.; Pereira, D. B.; Lobão, I. de S. L.; David, J. G. (Orgs.). Formação e atuação política na Biblioteconomia. São Paulo: ABECIN Editora, 2018. 361p. (Coleção Estudos ABECIN; 04). En Revista General de Información y Documentación. Vol. 29, núm. 1 (2019): 269-273. Disponible en:

https://revistas.ucm.es/index.php/RGID/article/view/64554

En estos escritos se presentan algunos temas que muestran la relación explícita que existe entre «ciencia política y bibliotecología», o entre «política y bibliotecología». Y con base en estos discursos, he formulado, sin temor a equivocación, el término de «bibliotecología política». No obstante, está pendiente un discurso integral para comenzar a construir un corpus teórico amplio y profundo sobre esta emergente rama de la bibliotecología.

No cabe duda que la gestión estatal, en materia de administración bibliotecaria y en el entorno de una sociedad multicultural, requiere del conocimiento de la ciencia política para formular políticas públicas de Estado.

A los enfoques antropológicos, sociológicos, historiográficos y politológicos, la mirada filosófica, a través de la filosofía de la cultura, nos podría orientar para reflexionar otras aristas de la bibliotecología, biblioteconomía y ciencia de la información.


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FELIPE MENESES TELLO

Cursó la Licenciatura en Bibliotecología y la Maestría en Bibliotecología en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Doctor en Bibliotecología y Estudios de la Información por la (UNAM). Actualmente es profesor definitivo de asignatura en el Colegio de Bibliotecología de la Facultad de Filosofía y Letras de UNAM. En la licenciatura imparte las cátedras «Fundamentos de Servicios de Información« y «Servicios Bibliotecarios y de Información» con una perspectiva social y política. Asimismo, imparte en el programa de la Maestría en Bibliotecología y Estudios de la Información de esa facultad el seminario «Servicios Bibliotecarios para Comunidades Multiculturales». Es coordinador de la Biblioteca del Instituto de Matemáticas de esa universidad y fundador del Círculo de Estudios sobre Bibliotecología Política y Social (2000-2008) y fue responsable del Correo BiblioPolítico que publicó en varias listas de discusión entre 2000-2010. Creó y administra la página «Ateneo de Bibliotecología Social y Política» en Facebook.