BIBLIOTECAS, SOCIEDAD Y ESTADO


  • Relação entre as bibliotecas, as ações dos profissionais que nelas atuam e o estado.

EL GOLPE DE ESTADO EN HONDURAS, UN PELIGRO PARA SUS BIBLIOTECAS Y BIBLIOTECARIOS

Honduras es un país centroamericano que ha sucumbido en varias ocasiones ante los golpes de Estado. Entre los que cabe recordar los de 1956, 1963, 1972, 1978 y el perpetrado el 28 de junio de 2009. Como ya es del dominio público, la toma violenta del poder político se suscitó debido a que el presidente legítimo de ese país, Manuel Zelaya, anunciara una consulta popular, con el objetivo de conocer la opinión del pueblo sobre la instalación de una cuarta urna en las elecciones de noviembre de 2009 para convocar una Asamblea Constituyente y así reformar la Constitución.

El repudio no se hizo esperar desde el primer día de haber sido asestado el golpe. En efecto, el pueblo hondureño (encarnado en el Frente Nacional Contra el Golpe de Estado), la Organización de Naciones Unidas (ONU), la Organización de Estados Americanos (OEA), la Unión Europea (UE), los países del ALBA, la Comunidad Andina, el Movimiento de Países No Alineados (NOAL o MPNA), la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), los EEUU, la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), el Grupo de Río y otros pueblos, gobiernos y organizaciones a nivel nacional, regional y mundial denunciaron y condenaron categóricamente el golpe. Como hemos sido testigos, a medida que no ha sido restaurado el Gobierno constitucional, el aislamiento internacional del gobierno usurpador se ha ampliado y profundizado.

La politóloga Margarita Montes en su artículo de opinión, intitulado Honduras rompe paradigma en América Latina, y publicado en el blog «La Honduras posible», afirma que el caso de la destitución del presidente constitucional José Manuel Zelaya Rosales por el ejército no es un golpe de Estado, pues es un acontecimiento que “rompe paradigmas de la historia política contemporánea de América Latina”. Honduras no rompe ningún paradigma, lo que ha roto es la democracia; y, como nos hemos informado, lo que ha fracturado también es el Estado de Derecho y quebrantado los derechos humanos. Por esto el mundo se solidariza con el pueblo, no con los golpistas; se inclina a favor del retorno al poder del presidente Zelaya, y se pronuncia en contra de Roberto Micheletti, el presidente de facto. Este es el juicio y espíritu unánime que cunde alrededor del planeta.

La opinión pública internacional sabe que el Congreso de Honduras aprobó, a pocos días después de haberse ejecutado el golpe de Estado, la suspensión de las garantías individuales durante las horas en que estuviese el toque de queda, entre ellas la libertad de asociación y de circulación. Con esta medida el gobierno de facto trató de evitar que los grupos de resistencia continuaran manifestando su repudio y creciendo su organización popular contra las autoridades golpistas. Sin libertad de asociación y de circulación, a la ciudadanía hondureña se le fueron socavando, paralelamente, otras libertades públicas clave para resistir: libertad de prensa, de expresión, de acceso a la información, etcétera. Así las cosas, el estado de sitio no permitió que la vida civil funcionase normalmente porque se han visto quebrantadas tales garantías.

Los derechos humanos, desde el comienzo del golpe, comenzaron a ser vulnerados. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA viajó a Honduras e informó que la ola represiva había provocado muertes, casos de tortura, maltrato, cientos de heridos y miles de detenciones arbitrarias. El estado de excepción, como podía observarse, el gobierno usurpador lo implantó por decreto para lograr sostenerse así mediante medidas de represión y terror, llevadas a cabo tanto por el ejército como por la policía. Los bibliotecarios, en conocimiento de la matriz histórica latinoamericana en torno de los golpes de Estado, sabemos que:

[...] la eliminación de los documentos de los diversos tipos de bibliotecas está, en cierta manera, relacionada con el ambiente de un estado de sitio, contexto que denota un régimen jurídico-político con poder extraordinario para restringir las libertades de los ciudadanos en consideración a un “estado de peligro para el orden público”. (Meneses, 2005, p. 69).

Ante el golpe oligárquico-militar cometido en Honduras, varios bibliotecarios y bibliotecarias en activo, sensibles a los problemas políticos nacionales e internacionales, se adhirieron a la consigna: ¡Honduras Resiste! De modo que algunos grupos de bibliotecarios progresistas iberoamericanos comenzaron a poner a descubierto el riesgo que podían correr las instituciones bibliotecarias y de información en ese pueblo centroamericano a consecuencia del golpe de Estado.

La primera manifestación fue de la Asociación Nacional Bolivariana de Trabajadores Bibliotecarios (Asonatrabi) de Venezuela, pues el lunes 29 de junio, un día después del golpe de Estado, se difundió en su weblog la condena y el rechazo enérgico al “golpe militar contra el presidente constitucional, Manuel Celaya”. Este colectivo instó en ese escrito “a todos los bibliotecarios de la República Bolivariana de Venezuela, a manifestar nuestro repudio por tan abominable hecho y a exigir la restitución del hilo constitucional en la República de Honduras”. (Asonatrabi, 2009; Anexo, 2009, Comunicado 1 - www.ofaj.com.br/textos_conteudo.php?cod=275). Mientras tanto, la asociación invita en su bitácora electrónica a la recolección de firmas a favor de la Resistencia Hondureña.

Un día después, el 30 de junio, las Brigadas Internacionalistas Solidarias para el Fomento y Desarrollo de los Archivos y Bibliotecas en Bolivia y Perú, emitieron la «Declaración de condena al golpe militar en Honduras», mediante la cual se advertía: “nos enfrentamos a la ignominia de un nuevo golpe militar fascista perpetrado esta vez contra el pueblo hondureño y su gobierno legítimo.” En esta tesitura, las Brigadas, sin vacilar, repudiaron y condenaron “el golpe de Estado perpetrado en Honduras por fuerzas fascistas y oligárquicas contra el presidente constitucional electo Manuel Zelaya” y se exigía “la restitución inmediata del gobierno legítimamente elegido por el pueblo”. Demandaba ese colectivo también “el cese de la represión contra el pueblo hondureño y el correspondiente juicio y castigo a los responsables del golpe militar y de la vulneración de los derechos humanos.” En este tono, ese grupo internacionalista reclamaba “la puesta en libertad inmediata de todos los dirigentes sociales y de todas las personas detenidas por exigir la restauración de la democracia y las libertades en Honduras.” (Anexo, 2009, Comunicado 2 - www.ofaj.com.br/textos_conteudo.php?cod=275) Así, colegas de Argentina, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Cuba, España, Estados Unidos, Francia, Italia, México, Paraguay, Perú y Venezuela unieron su voz para adoptar una postura política sin ambigüedades contra el golpe de Estado asestado en Honduras.

El 6 de julio el grupo Docentes de Información y Documentación por el Compromiso Social, signado por varios colegas de Argentina, Bolivia, Costa Rica, España, México y otros países de América Latina, difundiría en varias listas iberoamericanas de discusión un comunicado a través del cual se sumaba “con toda energía a las voces de otros colectivos” con el fin de “condenar el golpe de estado perpetrado en Honduras”, y así “exigir la pronta reinstauración de la democracia y la consecuente restitución del presidente legítimo.” (Anexo, 2009, Comunicado 3 - www.ofaj.com.br/textos_conteudo.php?cod=275). De tal modo que en ese comunicado se expresó:

El colectivo “Docentes de Información y Documentación”, en su vocación de impulsar la conciencia social y el compromiso democrático de los profesionales de la información y la documentación, no puede dejar de pronunciarse ante ataques tan graves contra un régimen democrático, e invita a todos los profesionales de las bibliotecas, archivos y centros de documentación a no permanecer ajenos a la defensa de la democracia en casos como éste, tras una mal entendida neutralidad profesional que invitaría a desentenderse de cuestiones que se consideran ajenas al quehacer profesional. No podemos olvidar que en todas las dictaduras el colectivo bibliotecario y otros colectivos relacionados con la cultura han sido severamente castigados por los militares golpistas. (Anexo, 2009, Comunicado 3).

Estas voces de alerta y protesta pronto iban a cobrar sentido en el contexto del golpe cívico-militar propinado en Honduras. Esto sucedió cuando Rebeca Becerra, directora General del Libro y el Documento, entidad dependiente de la Secretaría de Cultura, denunció el 11 de julio la destitución impuesta a su cargo. En el escrito intitulado Mi único delito, ella informa el abuso de autoridad a la que fue sometida por el gobierno de facto, al separarla éste de sus funciones públicas que venía desempeñando en beneficio de la cultura bibliográfico-bibliotecaria hondureña. La labor que ella “llevaba a cabo a favor del patrimonio bibliográfico y documental de la nación”, como señala grosso modo en ese documento, consistía en:

[...] llevar libros a los municipios más pobres de Honduras organizando bibliotecas (20 bibliotecas organizadas en menos de 2 años) en municipios donde nunca se había presentado un encargado de gobierno, de llevar el Bibliobús (promoción a la lectura) a los niños descalzos que no pueden acceder a un simple libro por la pobreza en la que viven. Mi trabajo se basó en impulsar un proceso de modernización en la Biblioteca, Archivo y Hemeroteca Nacionales, un proceso de digitalización que hoy peligra porque la ignorancia impera en el país. En fortalecer la Agencia Nacional del ISBN y atender hasta donde fuera posible las demandas de las dependencias a mi cargo. (Becerra, 2009; Anexo, 2009, Comunicado 5 - www.ofaj.com.br/textos_conteudo.php?cod=275)


[...] en poner a trabajar gente que pernoctaba en sus cargos sin producir nada para el país, en despedir corruptos que se robaban los pocos recursos con que cuenta la Secretaría. En gestionar recursos para las dependencias. Se basó en imprimir libros, ¿acaso imprimir libros es un delito?, en apoyar a autores y autoras nacionales por medio de la compra de sus obras literarias para suplir la Red Nacional de Bibliotecas Públicas. En representar a mi país en el exterior dignamente. En hacer visible una dirección que agonizaba por falta de iniciativa, de visión y de compromiso. (Becerra, 2009; Anexo, 2009, Comunicado 5 - www.ofaj.com.br/textos_conteudo.php?cod=275).

Otros hechos deleznables pocos días después fueron las destituciones de Natalie Roque Sandoval, directora de la Hemeroteca Nacional de Honduras; y de Darío Euraque, director del Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH). El brazo ejecutor de las destituciones de aquellos funcionarios fue la ministra del gobierno de facto, Myrna Castro. Sería Roque Sandoval la que lanzaría la voz de alerta a la comunidad hondureña e internacional sobre el peligro que podría ocasionar su despido forzado en el mundo de la cultura bibliográfica y bibliotecaria de ese país centroamericano, al escribir un par de cartas abiertas entre el 21 y 22 de julio. Entresaquemos los párrafos de más peso específico de esos escritos en relación con el tema que nos incumbe:

Denuncio a la Sra. Castro por persecución ideológica, acoso y despido injustificado.

La denuncio también en nombre de la comunidad artística y cultural: Nos sentimos profundamente ofendidos y preocupados por el nombramiento ilegal y encima de una persona tan poco calificada para el puesto.

Finalmente la denuncio en nombre de los niños, jóvenes y comunidades postergadas, a quienes quiere limitar el acceso a libros y bibliotecas, en nombre de los escritores a quienes piensa censurar. (Anexo, 2009, Comunicado 6 - www.ofaj.com.br/textos_conteudo.php?cod=275).

Es de tod@s conocida la ideología fascista de la Ministra de Facto Myrna Castro (la quema libros), en cuyas declaraciones ha planteado la posibilidad [de] sustraer la bibliografía "progresista" de las bibliotecas públicas del país.

Asimismo su intención de convertir en una sede de reservistas del ejército el Centro Documental de Investigaciones Históricas de Honduras, donde se resguardan los documentos del archivo nacional, la biblioteca especializada en antropología e historia y el archivo etnohistórico del IHAH.

Mediante la presente levanto una ALERTA por una posible sustracción y/o destrucción de periódicos y material hemerográfico de la Hemeroteca Nacional que pueda poseer evidencia relacionada con el pasado de los golpistas.

El día de ayer, la Sra. Castro al destituirme exigió le entregase a sus delegados las llaves de la dependencia, temo por la seguridad del patrimonio hemerográfico. (Anexo, 2009, Comunicado 7 - www.ofaj.com.br/textos_conteudo.php?cod=275)

Continuando con el hilo de la práctica de los despidos, a fines de agosto Rolando Canizales, encargado del Archivo Etnohistórico de la Unidad de Historia del IHAH, hizo saber:

[...] del arbitrario despido que han sufrido los colegas historiadores Douglas Vargas, Subdirector del Archivo Nacional de Honduras, y Karen Medrano, asistente en el Archivo Nacional de Honduras, quienes han sido notificados el día de hoy lunes 31 de agosto del cese de sus labores.

A estos injustificadados despidos se unen los de la poeta Rebeca Becerra (Dirección del Libro y el Documento), de la historiadora Natalie Roque y el intento de remover al historiador Darío Euraque de la Gerencia del IHAH aún y cuando se reconoce que es un especialista de renombre internacional en el campo de la investigación histórica.

Una vez más los historiadores y resto de académicos y trabajadores de la cultura son objeto de la torpeza del grupo de funcionarios de este gobierno ilegítimo, colocados en sus respectivos puestos por los méritos de las armas y de la violencia que acompañaron a este Golpe de Estado y no por el reconocimiento de sus imaginarios logros profesionales. Los objetivos de profesionalizar y dotar de personal con capacidades probadas en el área de la archivística, la historia y la antropología, a las instituciones encargadas de velar por la protección y la investigación de nuestro Patrimonio Cultural reciben un nuevo zarpazo con esta deleznable acción. (Anexo, 2009, Comunicado 11 - www.ofaj.com.br/textos_conteudo.php?cod=276).

A partir de los hechos denunciados por Becerra y Roque, dio inició otra serie de manifiestos de la comunidad bibliotecaria hispanohablante, pues era evidente que los responsables del golpe de Estado habían comenzado a trastocar y amagar la estructura bibliográfica, bibliotecaria y documental de Honduras. En efecto, esta situación anómala provocó que los colectivos internacionales de bibliotecarios, como las Brigadas Internacionalistas Solidarias para el Fomento y Desarrollo de los Archivos y Bibliotecas, mediante su coordinador internacional, y el grupo Docentes de Información y Documentación por el Compromiso Social, volvieran a manifestarse públicamente. (Véase Anexo, 2009, Comunicados 9 y 12 - www.ofaj.com.br/textos_conteudo.php?cod=276).

Con este telón de fondo también Luis Oporto, director general de la Biblioteca y Archivo Histórico del Congreso Nacional (Bolivia), manifestaría el 23 de julio:

Nos sumamos a la protesta de los intelectuales hondureños que soportan una arremetida fascista contra los archivos, las bibliotecas y los centros de documentación.

Nos sumamos a la denuncia pública interpuesta por Natalie Roque Sandoval, Directora de la Hemeroteca y del Archivo Nacional de Honduras.

Invito a los compañeros bibliotecarios, archivistas y documentalistas de Bolivia y de los países amigos, sumarse al Repudio Internacional contra la Barbarie Fascista del Gobierno Golpista de Honduras. (Anexo, 2009, Comunicado 8 - www.ofaj.com.br/textos_conteudo.php?cod=276).

Ante este panorama de peligro y ataque contra la cultura bibliográfica, bibliotecaria y documental, el director de la Biblioteca Nacional de la República Argentina, Horacio González, en conocimiento de esta grave situación, hizo el 11 de agosto una invitación, en nombre de esa institución bibliotecaria nacional, para que a través de la Asociación de Bibliotecas Nacionales Iberoamericanas (ABINIA):

[...] las Bibliotecas Nacionales Latinoamericanas y del Caribe, y asimismo las de España y Portugal, intervengan con su peso cultural e intelectual para impedir que el estado de sitio declarado en las instituciones culturales del país hermano por la nueva ministra de cultura del golpe militar, afecte su digno funcionamiento. (Anexo, 2009, Comunicado 8 - www.ofaj.com.br/textos_conteudo.php?cod=276).

En ese llamado González hace alusión en concreto a las instituciones culturales que los golpistas hondureños habían comenzado a intervenir mediante el autoritarismo característico de esos oscuros personajes: el Centro Documental de Investigaciones Históricas de Honduras (CDIHH), integrado por el Archivo Nacional, la Dirección General del Libro y el Documento de la Secretaría de Cultura, Artes y Deportes, y la Biblioteca Especializada de Antropología y Archivo Etnohistórico del Instituto Hondureño de Antropología. El espíritu de responsabilidad social trasmitido por aquel funcionario argentino es elocuente al escribir:

El repudio a estas medidas específicas se sumará también a las acciones necesarias para contribuir a la lucha para que cese la intervención militar, que si prospera, abriría un grave capítulo antidemocrático en la historia de nuestros pueblos. No podemos permanecer indiferentes ante la suerte de nuestros colegas, trabajadores de instituciones culturales afines a las nuestras, y al destino del pueblo hondureño. (Anexo, 2009, Comunicado 8 - www.ofaj.com.br/textos_conteudo.php?cod=276).

La práctica de la denuncia apunta a generar dinamismos de acción individual y colectiva. Los mecanismos de dominación cultural en las entrañas del golpe de Estado en Honduras, ponen en situación de alerta a varios profesionales de la bibliotecología, biblioteconomía, archivología y documentación. En el ámbito internacional, la llama de la solidaridad, con el pueblo hondureño y sus trabajadores de la cultura documental, avanza como un proceso histórico que provoca la ruptura del mito de la neutralidad, del arquetipo del bibliotecario apolítico ante fenómenos que generan incertidumbre e indignación.

Parece que el llamado de Horario González tuvo cierto eco en los cuadrantes de la ABINIA, pues en la Asamblea General de ese organismo, efectuada del 5 al 9 de octubre en Cartagena, Colombia, con la presencia de los representantes acreditados de sus países miembros, en sus Resoluciones para proteger el patrimonio bibliotecario iberoamericano, se dijo:

Finalmente y tomando en cuenta que las instituciones democráticas han sido violentadas en la República de Honduras, la XX Asamblea General de ABINIA resuelve “exhortar a la comunidad internacional para que ponga todos sus esfuerzos por el urgente restablecimiento en Honduras del proceso democrático, con el retorno a la constitucionalidad, según las resoluciones de la mayoría de los Estados y organismos internacionales, ONU y OEA, entre otros. Esta Asamblea considera que el ejercicio de la democracia contribuye a una cultura de paz y de convivencia humana”. (Resoluciones, 2009).

Como podemos observar, la resolución de la ABINIA, respecto a la situación de riesgo de la cultura bibliográfica y bibliotecaria en Honduras está ausente, por lo que su discurso es, sino apolítico, sí indiferente a tal situación. La ABINIA debió ser más contundente y explícita, pues había información suficiente para elaborar un escrito ex profeso de denuncia y condena en torno de los hechos político-bibliográficos-bibliotecarios concretos a causa del golpe de Estado en Honduras.

Más aún, a pocos días después del comunicado del director de la Biblioteca Nacional de Argentina, se difundió otro comunicado por parte del gremio bibliotecario latinoamericano. En efecto, mediante el documento explícitamente intitulado «Honduras: apoyo de bibliotecarios latinoamericanos al gobierno democrático elegido por el pueblo hondureño», se declaró:

[...] retrotrayéndonos a un peligroso capítulo antidemocrático en la historia latinoamericana, nosotros, bibliotecarios de diferentes ámbitos de Latinoamérica expresamos nuestro más enérgico repudio a la intervención militar de Honduras. Así como también, nuestra preocupación y solidaridad para con los trabajadores de la información atropellados en sus más básicos derechos como trabajadores y ciudadanos libres. (Anexo. 2009, Comunicado 13 - www.ofaj.com.br/textos_conteudo.php?cod=276).

Esos bibliotecarios, afiliados comúnmente a colectivos progresistas, advirtieron que “los procesos militares atacan sistemática y concienzudamente a todo organismo relacionado con la cultura y la memoria de un país.” (Anexo, 2009, Comunicado 12 - www.ofaj.com.br/textos_conteudo.php?cod=276). Motivo por el que no era casual que en Honduras comenzara el aparato golpista a realizar procesos represivos contra determinadas instituciones documentales, tales como las que señaló Natalie Roque. El mensaje de esos bibliotecarios latinoamericanos, de apoyo tanto al pueblo hondureño como a los trabajadores de la cultura y la memoria, se informaba que quienes quisieran adherirse a tal efecto, lo podían hacer al correo electrónico:

<bibliotecarioslatinoamerica@gmail.com>.

Paradójicamente la Asociación de Bibliotecarios y Documentalistas de Honduras (ABIDH) el 16 de julio emitió un comunicado en algunos foros de discusión (en «INFOSFERA» y «BIBLIOEIB» de Colombia), en el cual se refleja no sólo la tibieza sino también la ignorancia de esa organización gremial de cara al rechazo expresado en las calles por el pueblo hondureño y el repudio internacional a consecuencia del hecho político que desmembró el Poder Ejecutivo legal y legítimo, pero sobre todo a los acontecimientos denunciados unos días antes tanto por la entonces titular de la Dirección General del Libro y el Documento de la Secretaría de Cultura, Rebeca Becerra, como por la quien fuera directora de la Hemeroteca Nacional de Honduras, Natalie Roque. En efecto, en ese escrito, dirigido a la comunidad nacional e internacional, la ABIDH no se hace alusión a la expresión «golpe de Estado», sino a términos tales como: "acontecimientos de orden político", "ambiente de tensión", "condiciones políticas atípicas" (Anexo, 2009, Comunicado 4 www.ofaj.com.br/textos_conteudo.php?cod=275); como tampoco se mencionan las medidas contraproducentes llevadas a cabo en deterioro de determinadas instituciones oficiales, inherentes a las esferas de las bibliotecas y los documentos. Esto es razonable, pero no justificable, si comprendemos que el contexto político golpista de Honduras es de peligro para quienes tienen que continuar el funcionamiento de los servicios bibliotecarios y de información documental en la estructura orgánica que conforma la Administración Pública usurpada por los golpistas.

La ABIDH informaba en ese comunicado que a pesar del “ambiente de tensión debido a las condiciones políticas atípicas y de relativa incertidumbre en el país” las actividades en bibliotecas, centros de información y de documentación “se han realizado de forma normal” en el sentido de que la Asociación no tenía datos, hasta esa fecha, de algún cierre de este tipo de instituciones culturales ni de arrestos o detenciones de bibliotecarios, archivistas o documentalistas por motivos de sus actividades profesionales, así como tampoco tenía noticia de actos de represión contra ellos (Anexo, 2009, Comunicado 4 - www.ofaj.com.br/textos_conteudo.php?cod=275). Pero pocos días antes, el 11 de julio, comenzaría, como se ha expuesto, a difundirse en Internet acontecimientos que apuntaban en cierto modo en dirección contraria a lo manifestado por esa Asociación. En efecto, no había habido arrestos pero sí despidos injustos de personal que ocupaba puestos de primer nivel. Así, a pesar de la información referente a las destituciones de funcionarios del mundo de los libros, las bibliotecas y los archivos, así como el atropello de proyectos en relación con estos recursos culturales, la ABIDH nunca se manifestó al respecto. Su comunicado vacilante, primero, y su omisión ante los atentados contra la cultura a causa del golpe de Estado, segundo, evidencia si no su complicidad con el gobierno de facto, sí una franca cobardía de esa Asociación.

En respuesta a la inquietud vertida sobre la indiferencia social mostrada por las asociaciones tradicionales de profesionales de la biblioteca, difundió el 10 de septiembre quien esto escribe un correo electrónico en la lista mexicana de discusión Biblio-Info-Sociedad 2, afirmando:

La experiencia que hemos tenido varios colegas en relación con el papel que desarrollan las directivas de las asociaciones de bibliotecarios en América Latina, de cara a problemas sociales y políticos, ha sido realmente desalentadora.

Es probable que por esto algunos de nosotros no nos interese ser miembro de esas asociaciones, cuyas directivas muestran una franca insensibilidad y desconocimiento de los fenómenos que ponen en riesgo no solamente las fuentes de trabajo, sino también la integridad física de quienes hacemos funcionar todo género de instituciones bibliográficas, bibliotecarias y de información.  

El origen de varios colectivos de bibliotecarios progresistas alrededor del mundo es una respuesta a esa insensibilidad y desconocimiento de quienes dirigen esas asociaciones; esos grupos de bibliotecarios emergen así como alternativas para resquebrajar los principios de la neutralidad e imparcialidad en momentos en que los libros, las bibliotecas y las informaciones no son neutrales en la palestra de la sociedad y del Estado.

Es posible que no logremos la utopía de "cambiar la historia", pero sí es factible participar en construir un mundo menos feo, tal como diría el autor de la Pedagogía del oprimido (Paulo Freire).

La práctica de una bibliotecología social y política en América Latina sigue su marcha. Dejemos atrás a las asociaciones con su insensibilidad social, con su carencia de responsabilidad social.

Los colectivos hispanohablantes, junto con los de países de otras latitudes, son grupos de vanguardia. Un puñado organizado y consciente de bibliotecarios, bibliotecónomos y bibliotecólogos es mejor que una asociación apática.  (Meneses Tello, F., correo enviado a Biblio-Info-Sociedad 2, 2009).

No obstante que el golpe de Estado en Honduras ha perturbado la estructura orgánica bibliográfica, bibliotecaria y documental, resalta el silencio de la IFLA ante esta situación. En efecto, a pesar de contar esta Asociación internacional con el Committee on Free Access to Information and Freedom of Expression (FAIFE), la omisión y apatía de este organismo respecto a lo que ha venido aconteciendo en ese país latinoamericano, contradice, una vez más, la misión y los principios que dice defender el Comité (IFLA/FAIFE, 2009). El desprecio de este organismo gremial por lo que sucede en Honduras en materia de libertad de expresión, por ejemplo, es evidente.

Referencias

Asonatrabi. Asociación Nacional Bolivariana de Trabajadores Bibliotecarios. Venezuela. Condenamos el golpe de Estado en Honduras. 29 de junio de 2009. Disponible en:
http://asonatrabi.blogspot.com/2009_06_01_archive.html

Becerra, Rebeca. Mi único delito. 11 de julio, 2009. Mimalapalabra. Disponible en:
http://mimalapalabrahn.blogspot.com/2009/07/mi-unico-delito-rebeca-becerra_11.html

IFLA/FAIFE. FAIFE Misión. 24 February 2009. Disponible en:
http://www.ifla.org/en/faife/mission

Meneses Tello, Felipe. (2009). Correo electrónico difundido en Biblio-Info-Sociedad. 10 de Septiembre. Disponible en: http://groups.google.com/group/biblio-info-sociedad-2

Meneses Tello, Felipe; Licea, Judith. (2005). El problema ideológico de la selección-eliminación-destrucción de libros y bibliotecas. Ciencias de la Información. 36, (2): 65-71

Resoluciones para proteger el patrimonio bibliotecario iberoamericano. (2009). Radio Nacional de Venezuela. 20 de octubre de 2009. Disponible en: http://www.mv.gov.ve/noticias/index.php?act=ST&f=16&t=111121

Ver:

Anexos.
Comunicados en torno del golpe de Estado en Honduras. 2009
(Comunicados 01 a 07 - www.ofaj.com.br/textos_conteudo.php?cod=275)
(Comunicados 08 a 13 - www.ofaj.com.br/textos_conteudo.php?cod=276)

 


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FELIPE MENESES TELLO

Cursó la Licenciatura en Bibliotecología y la Maestría en Bibliotecología en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Doctor en Bibliotecología y Estudios de la Información por la (UNAM). Actualmente es profesor definitivo de asignatura en el Colegio de Bibliotecología de la Facultad de Filosofía y Letras de UNAM. En la licenciatura imparte las cátedras «Fundamentos de Servicios de Información« y «Servicios Bibliotecarios y de Información» con una perspectiva social y política. Asimismo, imparte en el programa de la Maestría en Bibliotecología y Estudios de la Información de esa facultad el seminario «Servicios Bibliotecarios para Comunidades Multiculturales». Es coordinador de la Biblioteca del Instituto de Matemáticas de esa universidad y fundador del Círculo de Estudios sobre Bibliotecología Política y Social (2000-2008) y fue responsable del Correo BiblioPolítico que publicó en varias listas de discusión entre 2000-2010. Creó y administra la página «Ateneo de Bibliotecología Social y Política» en Facebook.