BIBLIOTECAS, SOCIEDAD Y ESTADO


  • Relação entre as bibliotecas, as ações dos profissionais que nelas atuam e o estado.

LA RESPONSABILIDAD PACIFISTA DEL PERSONAL BIBLIOTECARIO

La paz y la guerra son los dos momentos que, desde tiempos antiguos, la humanidad ha vivido. En periodos de paz, la sociedad y el Estado crean, desarrollan y consolidan instituciones sociales de servicio público, como las bibliotecas, para beneficio de las diversas comunidades. En tiempos de guerra estas instituciones se enfrentan a los riesgos de destrucción que producen los conflictos bélicos de diferente alcance e intensidad. La literatura especializada que versa sobre la historia de las bibliotecas en tiempos de guerra es lo que nos debe motivar para forjar un recio espíritu pacifista entre el personal bibliotecario. 

En el documento Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, la Asamblea General de las Naciones Unidas fue explícita en relación con la paz: “Estamos decididos a propiciar sociedades pacíficas, justas e inclusivas que estén libres del temor y la violencia. No puede haber desarrollo sostenible sin paz, ni paz sin desarrollo sostenible” (Naciones Unidas, 2015: 2). Así, para lograr el objetivo 16 de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas: «Promover sociedades pacíficas», se debe trabajar arduamente para reducir todas las formas de violencia en todo el mundo. El personal bibliotecario no puede ni debe mantenerse indiferente a esta resolución aprobada el 25 de septiembre de 2015 por la Organización de las Naciones Unidas. Para tal efecto, la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas (IFLA) ha expresado, en el documento Acceso y oportunidades para todos, cómo pueden contribuir las bibliotecas para el cumplimento de esta agenda, aunque para el alcance de tal objetivo no expresa ni detalla nada. 

La relación entre «bibliotecas y paz» se antepone al nexo «bibliotecas y guerra». A pocos años de haber finalizado la Segunda Guerra Mundial en 1945, se difundió en 1949 el Manifiesto de la UNESCO sobre la biblioteca pública, en el cual se reconoció a este tipo de institución bibliotecaria, surgida de la democracia moderna, como la «fuerza viva» no solo al servicio de la educación popular y del desarrollo, sino también de la comprensión internacional y, por ende, de la paz. Es por esto que se llegaría a decir: “El papel esencial de la Unesco consiste en servir a la paz por medio de la cultura internacional. Su auxiliar natural es la biblioteca pública” (Maurois, 1961: 26). 

La conexión entre la UNESCO, las bibliotecas y la paz se reafirmaría en 1972 mediante la segunda versión de ese Manifiesto. En aquel documento, de dominio público, se aseveró:

1. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura fue fundada para fomentar la paz y el bienestar espiritual actuando sobre las mentes de los hombres y de las mujeres.

2. Este Manifiesto proclama la confianza de la Unesco en la biblioteca pública como fuerza viva, al servicio de la enseñanza, la cultura y la información, y como instrumento indispensable para el fomento de la paz y de la compresión entre las personas y entre las naciones.

En la tercera versión del célebre Manifiesto, difundido en 1994 y en colaboración con la IFLA, la UNESCO reafirma el valor pacifista de la biblioteca pública al proclamar que esta institución social es un “agente esencial de fomento de la paz”.

Así, el Manifiesto, en el siglo XX, recalcó con especial énfasis el impulso de la paz como uno de los compromisos de la biblioteca abierta para todos los grupos sociales. Esto sugiere pensar que el personal bibliotecario público puede ser, en determinados contextos sociales y políticos, un elemento activo para promover la paz, tanto entre los individuos como entre las naciones. En este sentido cobra fuerza la idea: la biblioteca pública debe fomentar el conocimiento, el diálogo, la compresión y el entendimiento en un marco de diversidad cultural. Esta misión social y política de las bibliotecas al servicio de todos puede favorecer, sin duda, la solución de problemas de forma no violenta. Este potencial se entiende mejor con el siguiente fragmento que expresó el bibliotecario estadounidense Joseph Periam Danton a mediados del siglo pasado: 

Todos estamos de acuerdo en que uno de los problemas más grandes - tal vez el más grande con que el hombre se enfrenta actualmente - es el de crear un mundo de seguridad y de paz. Difícilmente se alcanzará ese objetivo si no se fomenta la comprensión internacional. Esto requiere que los pueblos tengan la posibilidad de informarse inteligentemente acerca de otros países y sobre los grandes problemas sociales, económicos y políticos de nuestro tiempo. La biblioteca moderna está en situación excepcional para hacer una contribución vital a esta gran causa, por hallarse capacitada como ninguna otra institución para ofrecer a los ciudadanos información completa e imparcial. El papel de la biblioteca adquiere así una significación de primer orden en el momento que vive el mundo (Danton, 1950: 2-3)

El trasfondo de Danton en relación con la comprensión internacional, mediante la obtención de conocimiento acerca de los problemas sociales, económicos y políticos de otros países, fue su interés que cultivó por el estudio y el análisis de las diferencias culturales, reflejadas en la diversidad de los sistemas bibliotecarios. Por esto, a él se le considera como uno de los pioneros del estudio comparativo en bibliotecología. Su obra Dimensions of comparative librarianship (Chicago: American Library Association, 1973) es considerada como punto esencial de referencia para apreciar el método comparado en esta disciplina. Desde esta arista, el objetivo social de la bibliotecología comparada ha sido lograr el entendimiento internacional entre los pueblos y gobiernos para edificar así una cultura de paz. Objetivo que ha pasado inadvertido hasta la fecha. 

A pesar del tiempo transcurrido de cuando fueron publicadas las ideas de Danton, el mensaje no pierde vigencia. El estallido de conflictos bélicos en varias partes del mundo, durante las dos primeras décadas del siglo XXI, nos debería preocupar para ocuparnos en teorizar la responsabilidad que al personal bibliotecario le corresponde practicar en determinados procesos de pacificación. Un proceso en pro de la paz puede suscitarse no solamente durante el conflicto, sino también en momentos anteriores y posteriores al estallido de una guerra, civil o internacional. 

Desde la perspectiva de los derechos humanos, el derecho a la paz es considerado en el grupo de derechos de la tercera generación, reconocido a finales del siglo XX y comienzos del siglo XXI. En este sentido, el personal bibliotecario debe promover, a través de las colecciones que desarrolla y los servicios que gestiona, momentos de relaciones pacíficas para permitir afrontar los retos que vive la Humanidad. Es decir, las bibliotecas, como la de naturaleza pública, pueden ser sitios “donde se recreen los derechos humanos, sociales, políticos, económicos y culturales; se genere espacio y contenido para la diversidad e interculturalidad como fundamento de reconciliación, convivencia y paz” (Jaramillo, 2016: 821). 

El conflicto bélico en Colombia ilustra el papel que las bibliotecas públicas han desempeñado para ayudar en el proceso de pacificación. El proyecto de extensión bibliotecaria denominado Bibliotecas públicas por las veredas y los caminos de paz, desarrollado por el Ministerio de Cultura, la Biblioteca Nacional de Colombia, la Red Nacional de Bibliotecas Públicas y el Fondo Nacional del Ahorro, es un ejemplo del compromiso de algunos bibliotecarios públicos de ese país para llevar servicios culturales de lectura a comunidades rurales que ha estado viviendo el periodo del posconflicto. Se trata del programa Bibliotecas Móviles para la Paz (Silva, Moncada, Ávila, 2017). De esta manera, mediante ese proyecto se ha estado demostrando que los libros y las bibliotecas, como relevantes recursos culturales para impulsar la práctica de la lectura, pueden ayudar a edificar la paz que la violencia armada quebrantó durante muchos años. Así, las bibliotecas al servicio de todos en Colombia están siendo valoradas como: 1] territorios y escenarios de paz, 2] puntos de encuentro para favorecer los procesos de paz, 3] mediadoras en los procesos de reconciliación y 4] lugares privilegiados para fortalecer la cultura de la paz (Jaramillo, 2016). Contexto diametralmente opuesto a lo que ocurrió, por ejemplo, con el papel que desempeñaron las bibliotecas públicas durante la Segunda Guerra Mundial, y en otros conflictos bélicos, en el que destella el valor de la defensa en torno al enemigo que pone en practica el movimiento de guerra total (Meneses, 2013). 

Desde otro ángulo, la responsabilidad pacifista del personal bibliotecario ha estado presente, a partir del siglo XX, a través del grupo Librarians for Peace. Se trata de un grupo ad hoc de bibliotecarios y trabajadores de biblioteca de varias naciones, entre los que destacan los colegas de los Estados Unidos. Este grupo activista se organiza y ejerce presión contra los conflictos armados que estallan alrededor del orbe. Internet es el recurso tecnológico para comunicarse entre ellos. Se sugiere ver la página web citada sobre esta agrupación. 

Un caso parecido en España ha sido el activismo del grupo Bibliotecarios por la Paz, mismo que se creó en 1986 en la ciudad de Madrid a causa del ingreso de España a la OTAN. Sus actos de protesta han girado en torno a varios enfrentamientos bélicos acaecidos en las postrimerías del siglo XX y en los albores del presente siglo, como las guerras en el Golfo Pérsico, en los Balcanes, en Afganistán y en Irak (Gimeno, 2003: 41). Entre los objetivos del colectivo Bibliotecarios por la Paz, cabe citar los siguientes:

- Fomentar con nuestro trabajo, como profesionales de la cultura y de la información, una sociedad de paz basada en el diálogo, la tolerancia, la solidaridad y el respeto a las ideas, personas, costumbres y credos diferentes.

- Contribuir al fomento de una sociedad antibelicista o antimilitarista mediante la extensión de la información y de la cultura, y toda suerte de funciones encomendadas a las bibliotecas y centros y servicios públicos de información y documentación, que solo y exclusivamente pueden desarrollarse en condiciones de paz, de tolerancia y de libertad (BpP: Bibliotecarios por la Paz, 2003: 43). 

La responsabilidad pacifista de los Bibliotecarios por la Paz se observa a través de un firme y sistemático activismo. Así la participación en algunas campañas contra la guerra, la colaboración en manifestaciones, la firma de manifiestos, el apoyo a otras organizaciones afines y la difusión de opiniones en varios foros profesionales de discusión, son algunas formas para incidir a favor de una sociedad de paz. Mantener la paz es responsabilidad de quienes gobiernan el funcionamiento estructural del Estado, pero también la solución pacífica de conflictos es asunto que importa a la sociedad civil, a la ciudadanía en general, esfera de vida pública en la que se encuentra el personal bibliotecario. Así que este puede y debe participar en la edificación de la paz. 

Referencias

BpP: Bibliotecarios por la Paz. (2003). Educación y Biblioteca. 15 (138), 43

Danton, J. P. (1950). La formación profesional del bibliotecario. París: Unesco. 

Gimeno, J. (2003). Bibliotecarios por la paz: una voz crítica en nuestra profesión. Educación y Biblioteca. 15 (138), 41-42 

Jaramillo, O. (2016). Bibliotecas públicas en Colombia: territorio de paz. El Profesional de la Información. 25 (5), 815-821

Maurois, A. (1961). La biblioteca pública y su misión. Paris: Unesco. 

Librarians for Peace. (2002). Fecha de consulta: 9 de diciembre de 2018. URL: https://libr.org/peace/

Meneses Tello, F. (2013). Bibliotecas, política y guerra: el paradigma bélico de la biblioteca pública. Anuario de Bibliotecología. 1 (2), 53-84

Organización de las Naciones Unidas (2015). Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Fecha de consulta: 9 de diciembre de 2018. URL:
https://unctad.org/meetings/es/SessionalDocuments/ares70d1_es.pdf

Silva, C., Moncada, J. D., Ávila, J. D. (2017). Paz y desarrollo sostenible en Colombia: reflexiones y acciones desde el sector bibliotecario. Fecha de consulta: 9 de diciembre de 2018. URL:
https://www.ifla.org/files/assets/hq/topics/libraries-development/documents/iap-paz-desarrollo-sostenible-libraries-colombia.pdf

UNESCO (1949). Manifiesto de la UNESCO sobre la biblioteca pública. Fecha de consulta: 6 de diciembre de 2018. URL: https://bvhumanidades.usac.edu.gt/items/show/332 

UNESCO (1972). Manifiesto de la UNESCO sobre la biblioteca pública. Fecha de consulta: 6 de diciembre de 2018. URL:
https://rbgalicia.xunta.gal/sites/default/files/documents/documento/manifesto_da_unesco_verbo_da_biblioteca_publica_1972.pdf

UNESCO (1994). Manifiesto de la UNESCO sobre la biblioteca pública. Fecha de consulta: 7 de diciembre de 2018. URL: http://unesdoc.unesco.org/images/0011/001121/112122so.pdf


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FELIPE MENESES TELLO

Cursó la Licenciatura en Bibliotecología y la Maestría en Bibliotecología en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Doctor en Bibliotecología y Estudios de la Información por la (UNAM). Actualmente es profesor definitivo de asignatura en el Colegio de Bibliotecología de la Facultad de Filosofía y Letras de UNAM. En la licenciatura imparte las cátedras «Fundamentos de Servicios de Información« y «Servicios Bibliotecarios y de Información» con una perspectiva social y política. Asimismo, imparte en el programa de la Maestría en Bibliotecología y Estudios de la Información de esa facultad el seminario «Servicios Bibliotecarios para Comunidades Multiculturales». Es coordinador de la Biblioteca del Instituto de Matemáticas de esa universidad y fundador del Círculo de Estudios sobre Bibliotecología Política y Social (2000-2008) y fue responsable del Correo BiblioPolítico que publicó en varias listas de discusión entre 2000-2010. Creó y administra la página «Ateneo de Bibliotecología Social y Política» en Facebook.