BIBLIOTECAS, SOCIEDAD Y ESTADO


  • Relação entre as bibliotecas, as ações dos profissionais que nelas atuam e o estado.

LA RESPONSABILIDAD DE ORGANIZACIÓN BIBLIOGRÁFICA DEL PERSONAL BIBLIOTECARIO

Esta responsabilidad se articula con la responsabilidad bibliográfica, pues el permanente y sistemático trabajo de formar acervos bibliográficos en las instituciones bibliotecarias se basa en el conocimiento que el personal bibliotecario logra alcanzar en cuanto a saber bibliográfico, en cuanto el dominio de la bibliografía material que requiere determinada organización documental. Esta importante función exige, asimismo, no solamente destreza en el uso del instrumental necesario para tal efecto (reglas de catalogación, listas de encabezamientos de materia y esquemas de clasificación), sino también un potente discernimiento social, político, cultural e ideológico. Recordemos algunos aspectos teóricos básicos. 

Se entiende por organización bibliográfica “la parte de la disposición y arreglo de los medios de comunicación relacionada con el ordenamiento y control del mundo de la publicación y de las publicaciones” (Escamilla, 1987: 19). Desde otra perspectiva, la organización de las colecciones, seleccionadas y adquiridas en las bibliotecas, es una función universal que desempeñan estas instituciones sociales de servicio al público. Como sabemos, esta función se realiza mediante dos procesos esenciales: la «catalogación bibliográfica» y la «clasificación bibliográfica», trabajo profesional que se circunscribe al trabajo que llevan a cabo las secciones o departamentos de procesos técnicos de grandes bibliotecas. Algunas de ellas de carácter central, y que fungen como especie de nodos de aquellas redes que conforman complejos sistemas de bibliotecas departamentales o sucursales. De tal suerte que: “La catalogación y clasificación han sido y son los dos principales procesos de organización bibliográfica reconocidos sin ambigüedades en la literatura científica en el campo de la bibliotecología. Tanto en la literatura monográfica como en la literatura periódica se evidencian indicios en este sentido” (Meneses, 2013: 98).

El primer proceso, esto es la catalogación, se constituye en catalogación descriptiva y catalogación temática (Wynar, 1976: 12; Escamilla, 1987: 129; Meneses, 2013: 100) Describir los elementos bibliográficos de los libros, con base en determinadas reglas de catalogación, es lo que permite el desarrollo de los registros bibliográficos, los cuales forman el catálogo de la biblioteca. La asignación de temas a cada documento es la técnica intelectual objeto de la catalogación por materias, considerando para tal proceso el contenido temático de los materiales, basándose el personal catalogador en las listas de encabezamientos de materia. En general, el objetivo de la catalogación bibliográfica es ayudar a la comunidad de usuarios de bibliotecas a buscar, identificar y conocer un libro entre cientos, miles y hasta millones de obras catalogadas dentro de un sofisticado sistema bibliotecario. 

El segundo proceso, es decir la clasificación, incluye lo que se denomina signatura topográfica o signatura bibliográfica, conformada por letras y números (signatura alfanumérica o notación mixta) o únicamente números (signatura numérica o notación pura). Las signaturas se escriben en etiquetas para colocarlas en algunas partes de los libros, entre ellas en los lomos de las obras. Los elementos de la signatura topográfica alfanumérica (como es el caso del esquema de clasificación LC) son: 1] la «signatura de clase» (notación tomada de un sistema de clasificación) y 2] «signatura librística» (identificación sintética del autor y/o el título del documento). Consecuentemente el Cutter de autor es el elemento que clasifica (ordena) los documentos, por ende, es parte de la clasificación de los libros. Recordemos, la Clasificación Expansiva de Cutter es un sistema de clasificación desarrollado por Charles Ammi Cutter, el cual se integra con letras y números para generar el código alfanumérico a los apellidos de los autores/as de los documentos, destinado a establecer la signatura librística o notación interna en la que se agregan otros datos, como el año de edición, el número de volumen y el número de ejemplar. En este sentido, “una clasificación de libros es una organización estructural del conocimiento” (Wynar, 1976: 248). 

La finalidad de la clasificación es el ordenamiento sistemático de la colección bibliográfica en los estantes de la biblioteca para la rápida y fácil ubicación de un determinado libro. En efecto, el objetivo de la clasificación de libros es permitir, con base en un código de clases, la distribución, agrupación y localización de las obras bibliográficas que se hallan en la estantería de la biblioteca. La clasificación así proporciona el acceso a un libro en particular, originando el encuentro clave entre el documento requerido y el usuario de la información; o bien ocasionando el momento clave que se conoce como recuperación de información entre los contextos bibliográficos tradicionales y los electrónicos digitales. 

El mayor desafío al que se enfrenta el personal bibliotecario, tanto en la teoría y la práctica de la catalogación temática como en la teoría y la práctica de la clasificación, es el problema ideológico que entraña el uso de los instrumentos de organización bibliográfica, tales como las listas de encabezamientos de materia y los esquemas de clasificación que se utilizan en los diversos tipos de bibliotecas. Fenómeno que en muchas ocasiones pasa inadvertida para el gremio bibliotecario latinoamericano, así como para la academia, responsable de la formación de los nuevos cuadros profesionales en biblioteconomía, bibliotecología y ciencia de la información. 

Así, la carga ideológica que concentran esas herramientas técnicas para el ordenamiento bibliográfico (Meneses, 2013) es uno de los principales obstáculos que el personal bibliotecario catalogador y clasificador de documentos ha venido habitualmente afrontando para cumplir con el cometido que entraña el arduo proceso de organización bibliográfica. En este sentido, es necesario que las escuelas de educación superior, en donde se forman las nuevas generaciones de bibliotecarios profesionales, impartan conocimiento sobre cuestiones en torno a lo que se podría denominar, con toda propiedad, teoría crítica de la catalogación y clasificación. Bagaje en el que se incluyan los antecedentes, las teorías y las prácticas referentes a nociones como: catalogación alternativa, catalogación progresista y/o catalogación radical (Roberto, 2008; Lember, Lipkin y Lee, 2013). Articulando así aspectos críticos de la organización bibliográfica con perspectivas sociales, políticas, culturales e ideológicas, pues las listas de encabezamientos de materia y los esquemas de clasificación: “Son productos del trabajo humano que llevan rastros de todo lo intencional y del racismo involuntario, del sexismo y del clasismo de los trabajadores que los crean” (Drabinski, 2008: 198). En todo caso de lo que se trata es asumir la práctica de una enseñanza basada en la teoría pedagógica radical, en torno de la cual Paulo Freire es la principal figura en América Latina (Verenzuela, 2008). 

La catalogación radical infiere un proceso catalográfico crítico, consecuente y obviamente requiere de catalogadores críticos. Es decir, esta tendencia catalográfica demanda de personal bibliotecario con comportamientos de pensamiento escéptico, pues uno de los rasgos a practicar en esta esfera es “tener una buena dosis de escepticismo sobre la calidad de los registros bibliográficos fácilmente disponibles, pero elegir mejorar su calidad y utilidad en lugar de descartarlos por completo” (Roberto, 2008: 2). Así, el catalogador radical aboga por una representación mejorada, menos sesgada en relación con los vocabularios controlados, como los encabezamientos de materia de la Biblioteca del Congreso (Library of Congress subject headings). La catalogación por materias en teoría es para proporcionar acceso desinhibido a la información, pero en la práctica, basada en ciertos vocabularios tradicionales, puede generar frustración entre los profesionales de la información y confusión entre la comunidad de usuarios de las bibliotecas (Roberto, 2008; Lember, Lipkin y Lee, 2013: 3). 

El término «radical cataloging» se originó cuando Katia R. Roberto, bibliotecaria de la Universidad de Denver, creó en 2002 la lista RADCAT como respuesta a la lista de discusión AUTOCAT, dedicada esta a temas de catalogación y clasificación desde una perspectiva puramente técnica, por lo que aspectos políticos no eran considerados apropiados para ese foro (Roberto, 2008; Lember, Lipkin y Lee, 2013: 1-2). Aunque el germen de la práctica de esta catalogación fue el trabajo pionero de Sanford Berman, quien comenzó su labor crítica en la década de los sesenta del siglo pasado (Meneses, 2013: 104-105). Desde entonces la catalogación alternativa o radical trata problemas en los que se abundan y profundizan varios aspectos para llegar a la raíz estructural de los problemas sociales, políticos, culturales e ideológicos que contienen los materiales bibliográficos. Así que la catalogación con perspectiva radical no es necesariamente un intento de eliminar o subvertir la catalogación tradicional por completo, sino de abordar los problemas de raíz que pueden hacer que el acceso a la información para los usuarios sea frustrante, ineficaz u ofensiva (Lember, Lipkin y Lee, 2013). 

Así, emulando el pensamiento de José Martí, a la raíz va el catalogador verdadero, pues ser radical es el que va a las raíces. Consecuentemente no se considere catalogador radical quien no catalogue los contenidos de los libros en lo hondo de su esencia para garantizar un pleno acceso a la información. En efecto, el estudioso cubano escribió a fines del siglo XIX: “A la raíz va el hombre verdadero. Radical no es más que eso: el que va a las raíces. No se llame radical quien no vea las cosas en su fondo” (Martí, 1963: 80). 

La adopción de prácticas progresistas para corregir o enmendar trabajo segado, tanto de catalogación temática como de clasificación de categorías parciales, requiere tomar en cuenta una amplia y profunda variedad de puntos vista, en función de las múltiples miradas de la comunidad a la que sirve la biblioteca. El personal bibliotecario, dedicado profesionalmente al trabajo con arista radical, procura entender la diversidad de formas que existen para permitir acceder al complejo mundo de la información. La responsabilidad de organización bibliográfica, desde la perspectiva radical, evita realizar procesos de catalogación errónea, tendenciosa, desfavorable o inadecuada. La catalogación deficiente por materias el personal bibliotecario crítico la considera como una forma de censura, de barrera para hacer efectivo el principio de acceso a la información. Quienes practican la catalogación radical rechazan con espíritu progresista aquellos encabezamientos perniciosos de materia. 

Un ejemplo de responsabilidad en materia de organización bibliográfica, con visión radical, es el proyecto que comenzaron en octubre de 2018 las catalogadoras Sol María López y Laura Wright en el sistema bibliotecario de la Universidad de Colorado Boulder. El proyecto “Catalogación radical: uso de encabezados de materias alternativos a nivel local para promover la inclusión y la diversidad” (Radical Cataloging: Using alternative subject headings locally to promote inclusiveness and diversity) consiste en analizar la implementación del encabezamiento de materia "Inmigrantes indocumentados" en contraste con el de “Extranjeros ilegales”, y con sus respectivas variantes, en más de 5,000 registros bibliográficos en su catálogo en línea. Este proyecto es uno de los esfuerzos bibliotecarios radicales para promover los valores de la diversidad y la inclusión mediante la descripción temática de las colecciones que constituyen ese sistema de bibliotecas universitarias (Sol, Wright, 2018). 

De modo que los bibliotecarios radicales, como catalogadores y clasificadores de acervos bibliográficos, tienen la atribución de analizar con juicio crítico: 1] Las listas de encabezamientos de materia y los esquemas de clasificación que usan, y 2] los materiales bibliográficos que organizan. Si el objetivo de la catalogación es proveer de información para hacer accesible la colección documental de las bibliotecas a las comunidades lectoras, entonces los registros bibliográficos del catálogo deben ser inteligibles tanto para el personal bibliotecario que está al frente de los servicios como para el público. En este sentido, “los catalogadores deben reconocer que hacen lo que hacen no para complacer a los jefes y no para adherirse a las reglas y protocolos, sino para atender a sus colegas del escritorio de información y al público” (Roberto y West, 2003: 22), pues este es el fundamental cometido de su labor. 

Referencias 

Berman, S., ed., (1984). Subject cataloging: critiques and innovations. New York: Haworth. 

Drabinski, E. (2008). Teaching the radical catalog. En K. R. Roberto & S. Berman (Eds.). Radical cataloging: Essays at the front (pp. 198-205). Jefferson, NC: McFarland.

Escamilla, G. (1987). Interpretación catalográfica de los libros. México: Universidad Nacional Autónoma de México.

Lember, H., Lipkin, S., Lee, R. J. (2013). Radical cataloging: from words to action. Urban Library Journal. 19 (1), 1-8

López, S. M., Wright, L. (2018). Radical Cataloging: using alternative subject headings locally to promote inclusiveness and diversity. Colorado: University Colorado Boulder Libraries. Disponible en:
https://cslinsession.cvlsites.org/files/2018/10/Radical-Cataloging.pdf

Martí, J. (1963). A la raíz. En Obras completas (pp. 377-380). Volumen II. La Habana: Editorial Nacional de Cuba. 

Meneses Tello, F. (2013). La carga ideológica en los instrumentos para la organización bibliográfica. 2013. Revista General de Información y Documentación. 23 (1) 97-131

Roberto, K. R. (2008) Preface: What does “radical cataloging” mean, anyway? En K. R. Roberto & S. Berman (Eds.) Radical cataloging: essays at the front (pp. 1-3). Jefferson, North Carolina: McFarland. 

Roberto, K., West, J., (Eds.). (2003). Revolting librarians redux: radical librarians speak out. Jefferson, North Carolina: McFarland. 

Verenzuela, J. R. (2008). ¿Pedagogía crítica – pedagogía radical? Comunidad y Salud. 6(1), 48-55

Wynar, B S. (1976). Introduction to cataloging and classification. 5th ed. Littleton, Libraries Unlimted.


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FELIPE MENESES TELLO

Cursó la Licenciatura en Bibliotecología y la Maestría en Bibliotecología en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Doctor en Bibliotecología y Estudios de la Información por la (UNAM). Actualmente es profesor definitivo de asignatura en el Colegio de Bibliotecología de la Facultad de Filosofía y Letras de UNAM. En la licenciatura imparte las cátedras «Fundamentos de Servicios de Información« y «Servicios Bibliotecarios y de Información» con una perspectiva social y política. Asimismo, imparte en el programa de la Maestría en Bibliotecología y Estudios de la Información de esa facultad el seminario «Servicios Bibliotecarios para Comunidades Multiculturales». Es coordinador de la Biblioteca del Instituto de Matemáticas de esa universidad y fundador del Círculo de Estudios sobre Bibliotecología Política y Social (2000-2008) y fue responsable del Correo BiblioPolítico que publicó en varias listas de discusión entre 2000-2010. Creó y administra la página «Ateneo de Bibliotecología Social y Política» en Facebook.