BIBLIOTECAS, SOCIEDAD Y ESTADO


  • Relação entre as bibliotecas, as ações dos profissionais que nelas atuam e o estado.

EL PARADIGMA PÚBLICO DE LA BIBLIOTECA PÚBLICA - XXIX

El recorrido histórico de la Biblioteca Palafoxiana durante los tiempos de la colonia que hemos trazado ha sido lo suficientemente elocuente para rechazar la opinión rotunda que hasta hoy en día se sigue reiterando: “La primera biblioteca pública de América Latina fue la Palafoxiana” (Cruz, 2015). Se refuta este parecer porque la gestión religiosa llevada a cabo en tiempos del virreinato no se ajustó a la existencia y exigencia mínima de “lo público”, esto es, a lo consustancial a determinadas políticas públicas de Estado en torno a la Palafoxiana; tampoco se ha logrado vislumbrar, desde la óptica histórica, características inmanentes “al público” debido a la administración bibliotecaria excluyente y restringida que con gran recelo practicó la autoridad eclesiástica de esa biblioteca, es decir, tanto en el desarrollo de las colecciones como en la conducción de servicios a su comunidad que atendió, preferentemente clerical.

 

En el contexto novohispano en que prosperó ese espacio bibliográfico, con importantes acervos obispales, se ha observado el entorno de varios factores que contribuyeron a echar por tierra el ideal-público-palafoxiano, tales como: el índice de libros prohibidos, la censura inquisitorial, el dominio conservador de lo eclesial concerniente a lo cultural, la práctica elitista y restrictiva de la lectura y, como broche de oro, la figura del bibliotecario con férrea tendencia hacia la custodia de los libros, mismos que se hallaban en estantes sobreprotegidos con puertas alambradas y chapas para evitar el libre acceso a esas obras. Con base en el análisis de aquella inflexible atmósfera dominante del coloniaje, es difícil seguir aseverando incluso que la Palafoxiana fue lo más próximo “al concepto moderno de una biblioteca pública” (Mathes, 2011, p. 64).

 

Para poner en tela de juicio el espontáneo parecer con respecto a que la Biblioteca Palafoxiana fue una biblioteca pública en tiempos de la Nueva España, ha sido necesario centrar nuestra atención en el contexto social, político, cultural e ideológico en el que ella se desenvolvió como institución de servicio para una reducida comunidad-elite de lectores. Biblioteca institucional acotada en una sociedad estamental, en la que el fenómeno del libro, como objeto cultural-académico, fue símbolo de poder en esa biblioteca novohispana.

 

El control ideológico de esa sociedad mediante el servicio de las grandes bibliotecas, como la Palafoxiana, fue un factor decisivo para favorecer el status quo engarzado entre la autoridad civil y religiosa. Desde esta perspectiva, esa biblioteca poblana fue una preeminencia para asistir a los grupos privilegiados del régimen colonial, estimulando así los proyectos sociales-clericales de sometimiento y dominio. En este sentido, no fue un servicio institucional bibliográfico inocuo; no fue una biblioteca neutral puesto que operó en aras del funcionamiento de un concreto aparato opresivo y depredador: la Iglesia católica, puntal de la monarquía española. Fue un centro bibliotecario a la medida de los intereses materiales y aspiraciones espirituales del clero secular y regular, fungiendo así como un baluarte tangible e intelectual para profundizar y expandir el poderío de la colonia española. Sistema social generado para obedecer, despojar y destruir durante tres siglos. No hay duda, los proyectos de conquista y colonización requirieron bibliotecas clericales, como la que llama nuestra atención.    

 

Los grupos privilegiados del régimen colonial fueron los peninsulares y criollos. Grupos aventajados por su posición, acceso y hábito a los libros, las bibliotecas y, por ende, a la práctica de la lectura, ilustrada o no (Gómez, 2004, p. 25). El entorno de la Biblioteca Palafoxiana es una muestra de quienes entonces detentaron el monopolio de los libros en cuanto a su análisis y estudio, aunque con ciertas excepciones en materia de libros prohibidos. Entre aquellos grupos, los eclesiásticos serían los más favorecidos puesto que ese espacio bibliotecario fue, como hemos visto, parte de un importante semillero de sacerdotes con el objetivo de constituir tanto la estructura letrada del clero secular como del clero regular. El secular conformado por sacerdotes que vivían dentro del pueblo para administrar los sacramentos y cuya autoridad diocesana era el obispo; el regular estaba compuesto por los frailes que se recluían en los conventos conformando determinadas órdenes mendicantes y dedicados al estudio de la Biblia y autores canónicos.

 

Por todo esto, la Palafoxiana se distinguió por ser una biblioteca novohispana de carácter religioso, a la vez que académica puesto que sirvió a una relevante comunidad ligada a los impresos, esto es, la correspondiente al Seminario Tridentino de Puebla, integrado por los colegios de San Juan, San Pedro y San Pablo. En consecuencia, ese centro bibliotecario, propiedad del clero, se inscribe dentro de un contexto de política educativo-eclesiástica para ayudar a la monarquía española en su afán de generar orden y unidad a la Iglesia indiana. 

 

Con esta crítica fundamentada llegamos así al final del periodo colonial en relación con esa gran biblioteca que se caracterizó por ofrecer un servicio limitado para una comunidad predominante religiosa. 

 

Referencias

 

Cruz Bárcenas, Arturo. (2015). La primera biblioteca pública de AL fue la Palafoxiana: Diana Jaramillo. La Jornada. 2 de junio.

Disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2015/06/02/espectaculos/a11n1esp

 

Goméz Álvarez, Cristina. (2004). Libros, circulación y lecciones de lo religioso a lo civil (1750-1819). En: Cristina Gómez Álvarez y Miguel Soto. Transición y cultura política: de la colonia al México independiente. México: Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Filosofía y Letras. p. 15-42 

 

Mathes, Miguel. (2011). Regionalismos y la formación de una cultura del libro: la imprenta fuera de la ciudad de México y el desarrollo de bibliotecas. En Nancy Vogeley y Manuel Ramos Median, coordinadores. Historia de la literatura mexicana: desde  sus orígenes hasta nuestros días. Volumen 3, Cambios de reglas, mentalidades y recursos retóricos en la Nueva Expaña delsiglo XVIII. México, D. F.: Siglo XXI: UNAM, Facultad de Filosofía y Letras. pp. 53-77


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FELIPE MENESES TELLO

Cursó la Licenciatura en Bibliotecología y la Maestría en Bibliotecología en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Doctor en Bibliotecología y Estudios de la Información por la (UNAM). Actualmente es profesor definitivo de asignatura en el Colegio de Bibliotecología de la Facultad de Filosofía y Letras de UNAM. En la licenciatura imparte las cátedras «Fundamentos de Servicios de Información« y «Servicios Bibliotecarios y de Información» con una perspectiva social y política. Asimismo, imparte en el programa de la Maestría en Bibliotecología y Estudios de la Información de esa facultad el seminario «Servicios Bibliotecarios para Comunidades Multiculturales». Es coordinador de la Biblioteca del Instituto de Matemáticas de esa universidad y fundador del Círculo de Estudios sobre Bibliotecología Política y Social (2000-2008) y fue responsable del Correo BiblioPolítico que publicó en varias listas de discusión entre 2000-2010. Creó y administra la página «Ateneo de Bibliotecología Social y Política» en Facebook.