BIBLIOTECAS, SOCIEDAD Y ESTADO


  • Relação entre as bibliotecas, as ações dos profissionais que nelas atuam e o estado.

ESTUDIANTES Y PROFESORES DE BIBLIOTECOLOGÍA EN MÉXICO SE UNEN AL CLAMOR NACIONAL DE JUSTICIA

Ante la crisis política que vive México, quien esto escribe, en su condición de ciudadano y profesional de la información documental, tiene que interrumpir el tema referente al «paradigma público de la biblioteca pública» que ha venido escribiendo desde hace varios meses en Infohome, para informar acerca de la participación ciudadana de estudiantes y profesores del Colegio de Bibliotecología de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

 

Como ya es del dominio de la opinión pública nacional e internacional, la indignación y consternación del pueblo mexicano se debe a los aterradores acontecimientos ocurridos los días 26 y 27 de septiembre pasado en Iguala, Guerrero, esto es, a los crímenes de Estado y de lesa humanidad cometidos contra estudiantes (3 asesinados y 43 desaparecidos) de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, en Ayotzinapa. Crímenes aún no debidamente esclarecidos e impunes. El nivel de conciencia ciudadana, de cara a estos nefastos acontecimientos, se puede apreciar por las multitudinarias y diversas manifestaciones que claman justicia. 

 

Porque la historia se forja con hechos concretos, el movimiento social que se gesta en estos días en México se está desarrollando a través de diversos mecanismos de participación cívica (asambleas, paros, marchas, manifiestos, distribución de volantes, etcétera). Una punta de lanza de esta movilización es la que encabeza la comunidad estudiantil y docente de las escuelas de educación superior.

 

Entre los ejemplos de ciudadanía activa, ante el ominoso agravio operado el 26 de septiembre contra esos estudiantes normalistas, cabe mencionar la participación de alumnos y profesores del Colegio de Bibliotecología de la FFyL de la UNAM. La comunidad estudiantil de este plantel de educación superior, principal semillero de cuadros profesionales de la información documental, siente y sabe que su participación ciudadana no admite postergación.  

 

Los preparativos de los estudiantes del Colegio de Bibliotecología,  para participar en una de las marchas multitudinarias que se han llevado cabo, comenzaron con la tarea de elaborar pancartas con consignas que a la letra decían:

 

«Con información, aumenta la indignación»

 

«Estudiante, adelante, que la lucha es constante»

 

«Si la prensa calla, el pueblo habla»

 

«Piensa que en ti está el futuro, y encara la tarea con orgullo y sin miedo»

 

«El paro, el paro, es culpa del Estado»

 

Así, el 5 de noviembre retumbó en Ciudad Universitaria, en el transporte público metro, en las diversas calles y en el Zócalo de la ciudad de México esta consigna entre los colegios de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM:

 

«Información, Libertad y Bibliografía, PRESENTE BIBLIOTECOLOGÍA»

 

Algunos profesores, preocupados y ocupados por la crisis social que nos aqueja, marchamos codo a codo con nuestros alumnos; acompañándolos y solidarizándonos con otros contingentes universitarios y coreando a toda voz muchas más consignas:

 

«El maestro, luchando, también está enseñando»

 

 «¿Por qué, por qué nos asesinan, si somos la esperanza de América Latina?»

 

«¡Estado, Estado, es culpa del Estado!»

 

«¡1, 2, 3, 4, 5… 43 JUSTICIA!»

 

«Alerta, alerta, alerta al que camina, la lucha estudiantil por América Latina»

 

«El pueblo conciente, se une al contingente»

 

«¡Ayotzinapa Vive, y la lucha sigue y sigue!»

 

A veces las consignas de los Colegios de Historia, Bibliotecología, Letras Hispánicas y Geografía y de otros colegios de la FFyL-UNAM se unieron con potente voz pública. 

 

No faltó, reiterada veces, la porra universitaria:

 

¡GOYA! ¡GOYA!

¡CACHUN, CACHUN, RA, RA!

¡CACHUN, CACHUN, RA, RA!

¡GOYA!
¡¡UNIVERSIDAD!!

 

La convicción de lucha ciudadana se hizo sentir a todas luces. Escuelas públicas y privadas se hermanaron; formaron mancuerna para repudiar el terrorismo de Estado. 

 

Avanzamos así por calles y avenidas de la ciudad de México con el espíritu colmado de dolor y rabia, pero también con dignidad y esperanza.  Marchamos al lado de varias banderas de México, pero el verde y el rojo no se distinguieron porque eran banderas vestidas de luto: negro, blanco, negro, distinguiéndose que era la de México por el escudo nacional.

 

El pueblo al vernos pasar se solidarizó con los diversos contingentes de muchas maneras para exigir la aparición con vida de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa. Parados en la acera, como esperándonos, oficinistas, trabajadores, niños con sus padres y madres, automovilistas, amas de casa, jubilados, personas de todos los estratos sociales unieron sus voces con las nuestras para reclamar al unísono: JUSTICIAAAAAAA. 

 

Días más tarde, durante la gran marcha realizada el 20 de noviembre en la ciudad de México, algunos estudiantes del Colegio de Bibliotecología volvieron a salir a la calle, a engrosar el contingente de la FFyL-UNAM y éste a fundirse con la sociedad civil mexicana. Apoyando, como miles, a los padres de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos, quienes conformaban la vanguardia de la manifestación. De modo que esos estudiantes, con su dignidad en alto, se unieron y solidarizaron al reclamo: justicia para las familias de Ayotzinapa. Sus nuevas pancartas, con creativa elocuencia, decían:

 

«No clasifico cadáveres

No catalogo impunidad»

 

«Por quién hablará mi espíritu si están matando a mi raza»

 

«Hombres necios que acusáis a los estudiantes»

 

Como se puede observar, estamos viviendo momentos muy difíciles, pues hemos llegado a sucesos preocupantes que indignan a gran parte de la sociedad mexicana. Hechos que deberían indignar en lo más profundo a todos para que todos se movilicen, pero sabemos que alcanzar un alto nivel de conciencia social, de sensibilidad social, es una utopía. No obstante, la protesta social, por el bien común, no da señales de debilitamiento ni desaliento, sino de más fuerza, de más efervescencia, de más organización. Así, en tanto se planean más asambleas, mítines, entre otras manifestaciones públicas, la creatividad sigue fluyendo para idear más consignas, tales como:

 

 «Libros, información y filosofía, en lucha el Colegio de Bibliotecología»

 

«Conciencia, información y bibliografía: Presente el Colegio de Bibliotecología».

 

«Justicia, información y bibliografía, a la vanguardia el Colegio de Bibliotecología»

 

«Bibliotecología, ciencia e información, organizando la rebelión»

 

«Con libros, lectura y catalogación, avanzamos hacia la revolución»

 

«Estudio, teoría y acción, adelante con la participación»

Ciertamente no todos los alumnos han estado participando para apoyar la movilización social, como tampoco todos los profesores han mostrado interés ni sensibilidad al respecto. Ante la crisis política que vivimos, la indiferencia por parte de la comunidad de este plantel educativo no ha sido fácil superarla. Ana Mireya Martínez Olave, estudiante del Colegio de Bibliotecología, al reseñar la marcha del 5 de noviembre, escribió con suma elocuencia su apreciación en este sentido:

 

Desde nuestra raíz, estamos escribiendo el poema que nos hacía falta: ser solidarios y comprometidos. Nuestro Colegio nos necesita. Allí estamos. Allí estuvimos. Allí estaremos porque hacemos juntos lo que cada uno imaginó y nadie se atrevía a hacer. Gracias a los compañeros de primer semestre que dieron el paso a exigirnos presencia del Colegio de Bibliotecología. Gracias por su voluntad de evolucionar. Hay pocos maestros extraordinarios que trabajan todos los días contra la apatía de los que deciden no hacer nada más que lo que su perímetro limitado les alcanza.

 

Alrededor ya podemos comenzar a sembrar en tierra fértil nueva cosecha, no más pasividad e indolencia en el Colegio de Bibliotecología, que ya debe abrir sus ventanas y puertas después de tanta indiferencia que ha oxidado a generaciones pasivas. Ayer la luna también fue testigo de que en la tierra había pocas nubes, sol presente y no al olvido del tiempo que pasa para que en los caminos nuestros, nos cuestionemos de manera más crítica, propositiva y razonable.

 

Que las acciones inteligentes por nuestro Colegio de Bibliotecología continúen, incluidos alumnos y maestros. Y a los maestros que verdaderamente lo son y lo han demostrado desde el aula, gracias por darnos impulso con su sabiduría y vocación que nos hace respetarlos más todavía. (Mensaje publicado en el grupo BiblioActivos)

 

Ayotzinapa es el hecho de horror y dolor que ha despertado la indignación, la solidaridad y el compromiso de quienes estamos en pie de lucha para exigir justicia, para pugnar por un país de vida y no de muerte, de paz y no de más violencia. Nuestra herida, como personas y como ciudadanos, como estudiantes y profesores, es profunda. Por esto a veces ha sido difícil acudir a las asambleas y a las  marchas sin poder evitar un nudo en la garganta, sin evitar que se nos quiebre la voz.

 

El movimiento necesita información, por tanto los estudiantes y profesores del Colegio de Bibliotecología que nos mantenemos alertas a esta crisis estamos conscientes que tenemos la responsabilidad social de informarnos e informar a la comunidad, para así contrarrestar el silencio o la desinformación de los medios que operan en beneficio de los grupos dominantes, esto es, al servicio del status quo. Un mecanismo de información al interior de la comunidad es la creación del grupo BiblioActivos en Facebook y en Twiter.    

 

La necesidad de organización y concientización en torno a la presente movilización requiere de información.  

 

Que no se agote la unidad y la organización entre los estudiantes y profesores críticos, pues nosotros no nacimos para vegetar en un régimen de barbarie.

 

¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!

 

Es el clamor que recorre en el país y alrededor de mundo.


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FELIPE MENESES TELLO

Cursó la Licenciatura en Bibliotecología y la Maestría en Bibliotecología en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Doctor en Bibliotecología y Estudios de la Información por la (UNAM). Actualmente es profesor definitivo de asignatura en el Colegio de Bibliotecología de la Facultad de Filosofía y Letras de UNAM. En la licenciatura imparte las cátedras «Fundamentos de Servicios de Información« y «Servicios Bibliotecarios y de Información» con una perspectiva social y política. Asimismo, imparte en el programa de la Maestría en Bibliotecología y Estudios de la Información de esa facultad el seminario «Servicios Bibliotecarios para Comunidades Multiculturales». Es coordinador de la Biblioteca del Instituto de Matemáticas de esa universidad y fundador del Círculo de Estudios sobre Bibliotecología Política y Social (2000-2008) y fue responsable del Correo BiblioPolítico que publicó en varias listas de discusión entre 2000-2010. Creó y administra la página «Ateneo de Bibliotecología Social y Política» en Facebook.