BIBLIOTECAS, SOCIEDAD Y ESTADO


  • Relação entre as bibliotecas, as ações dos profissionais que nelas atuam e o estado.

EL PARADIGMA PÚBLICO DE LA BIBLIOTECA PÚBLICA - XXXVI

La política liberal del México decimonónico requirió, sin duda, de escuelas y bibliotecas para apuntalar la constitución de una nación bajo la forma de la nueva República democrática, representativa y popular. En efecto, es en el marco político de la lucha por establecer el Estado laico donde se centra la transformación del sistema avasallador e intolerante de biblioteca que los mexicanos del siglo XIX habían heredado de la colonia. Y es en el marco social de la educación laica, pública y gratuita en donde las bibliotecas lograrían su independencia de gestión en cuanto a sus colecciones y servicios para comenzar a ponerlas, en la medida de lo posible, a disposición del pueblo y así pasar a fortalecer el sistema de instrucción pública.

 

Con la Constitución Federal de 1857, la primera Carta Magna laica del continente, se agotó el monopolio de la enseñanza impartida en los círculos religiosos; y con las Leyes de Reforma se puso fin al acaparamiento de los libros, las bibliotecas y la lectura por parte del clero. La vigilancia inquisitorial en estas esferas culturales habría de cesar dado que la libertad de imprenta y la libertad de lectura serían dos puntales en el proceso de la secularización, ostensible en el curso del liberalismo mexicano. En este contexto sociopolítico la Biblioteca Palafoxiana sería un caso paradigmático.        

 

La colisión entre la Iglesia y el Estado a raíz de la pugna por los bienes del clero se esclarece a través de la polémica suscitada en dos fuentes documentales de la época: La Voz de la Religión, semanario católico; y El Monitor Republicano, órgano del liberalismo radical mexicano. La primera fuente argüía que la nacionalización de los bienes eclesiásticos, entre los que estaban incluidos los de carácter bibliográfico, causaría grandes prejuicios a los mexicanos; la segunda fuente afirmaba que el porvenir del país dependía del reconocimiento que los bienes del clero debían pasar a ser recursos de la nación (Fernández, 2013, p. 219).

 

Esta lucha en la esfera intelectual de las ideas ilustra la independencia del poder político liberal con respecto al poder religioso católico. Para tal efecto, los bienes bibliográficos del clero debían ser declarados bienes de la nación, así las comunidades religiosas dejarían de influir política y socialmente. En esta contextura, la nacionalización de la Biblioteca Palafoxiana, en tanto biblioteca clerical, gira en torno a la secularización política y social. La secularización política en relación con la separación entre política y religión; la secularización social en el sentido que el clero debía dejar de influir en materia de educación y en la vida pública desde una arista general (Yturbe, 2010, p. 71-72).

 

De tal suerte que la polarización entre el clero católico y el gobierno republicano, entre los conservadores y los liberales, se produjo también en torno a la conversión de las bibliotecas religiosas en “bibliotecas públicas”. Esta mutación cultural simboliza y materializa la política republicana decimonónica relacionada con la nacionalización de los bienes documentales del clero por parte del Estado. Así, la secularización de esa institución bibliotecaria giró en torno a un acontecimiento legal y político, liderado por el Partido Liberal y, por algunos años (1849-1867), a contracorriente del Partido Conservador, instituto político que buscó afanosamente mantener la organización y los valores coloniales de gobierno y sociedad, de religión y educación. La formación de ciudadanos con valores republicanos, transmitidos a través de escuelas laicas, requería contar con el apoyo de bibliotecas públicas. Esto exigió un reordenamiento institucional sujeto al poder del Estado.   

 

Así que la nominación «Biblioteca del Seminario Tridentino de Puebla» se configuraría en «Biblioteca Pública del Estado». Esta separación conceptual infiere el fin del capítulo de la Biblioteca Palafoxiana como una de las principales bibliotecas académico-eclesiásticas, herencia cultural de la Nueva España. A partir de entonces la Biblioteca Palafoxiana dejó de funcionar como biblioteca al servicio del poder clerical para pasar a formar parte de un nuevo sistema bibliotecario, a cargo ahora del poder político y social del Estado. A raíz del periodo histórico de la Reforma, la diferencia del nombramiento proyecta la andadura de una biblioteca al servicio de un Estado confesional al de un Estado laico. Varios autores hacen alusión a esta nominación estatal, citemos algunos cronológicamente:

 

[…] a partir de la ley del 12 julio de 1859 [se] nacionalizaba los bienes del clero; apoyado por esta ley el estado de Puebla incautó las bibliotecas conventuales y la del Seminario Palafoxiano.

[…] en 1862 abrió sus puertas anteponiendo a su nombre tradicional el de Biblioteca Pública del Estado, nombre que conservará a través del tiempo (Osorio, 1988, p. 93 y 95).

 

Finalmente, cuando Irigoyen amplió la biblioteca con su donación, las Leyes de Reforma expedidas por Benito Juárez obligaron al Seminario Palafoxiano, así como a todas las dependencias eclesiásticas, a ser parte del Estado. Por tanto, la biblioteca fue abierta al público hasta agosto de 1862 con el nombre de Biblioteca Pública del Estado. (León, León y Cora, 2009, p. 26)

 

Así, la antigua librería pasó en 1862 a denominarse Biblioteca Pública del Estado, abierta para todo el público (Cortés, 2012, p. 218)

 

[…] con las Leyes de Reforma expedidas por Benito Juárez, la biblioteca fue abierta al público hasta agosto de 1862 bajo el nombre de Biblioteca Pública del Estado (Carreño, León, León, 2013, p. 224)

 

Este caso aclara cómo comenzó a configurarse el entorno oficial de “lo público” en materia de bibliotecas en el México decimonónico. Antecedente que sirvió a Manuel Cruzado para aseverar en su Discurso sobre el origen de las bibliotecas públicas en la república mexicana que la Biblioteca Palafoxiana, en su carácter de “biblioteca pública”, pertenecía al Estado por disposición del Gobierno (Cruzado, 1890, p. 47). Esta mutación de biblioteca clerical a biblioteca estatal condujo a una nueva idea de servicio de biblioteca en relación tanto con “el público” (uso público) como con “lo público” (gestión gubernamental). Así, la noción de biblioteca pública en México comenzaría, a mediados del siglo XIX, a relacionarse con el concepto de «servicio público» y con la noción de «servicio público bibliotecario». Ideas vanguardistas que, en el escenario político de la nueva República con su Constitución laica de 1857, quebraron el monopolio concerniente al «servicio clerical de biblioteca» y fundaron el «servicio público de biblioteca».

 

Referencias

 

Carreño Velazquez, Elvia; León Ham, Adriana de; León Ham, Verónica de (2013). El mundo en una sola mano: bibliotecarios novohispanos. Toluca, Estado de México: Gobierno del Estado de México: Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas de México, A.C.

 

Cortés, Amado Manuel. (2012). Del manuscrito a la imprenta, el nacimiento de la librería moderna en la Nueva España. La Biblioteca Palafoxiana. México: Ediciones y Gráficos Eón; Puebla: Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

 

Cruzado, Manuel. (1890). Discurso sobre el origen de las bibliotecas públicas existentes en la República Mexicana. México, Oficina Tip. de la Secretaría de Fomento.

 

Fernández Fernández, Iñigo. (2013). Historia de una polémica: El Monitor Republicano, La Voz de la Religión y los bienes del clero (1851). En Miradas y acercamientos a la prensa decimonónica. Adriana Pinea Soto y Fausta Gantús, Coordinadoras. Morelia, Mich.: Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.  

 

León Ham, Adriana de; León Ham, Verónica de; Romero Cora, Miguel Ángel. (2009).  Carreño Velázquez,  Elvia. (Coord.). Juan de Palafox y Mendoza y su legado bibliográfico: catálogo comentado de impresos novohispanos de la Biblioteca Palafoxiana. México: Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas de México.

 

Osorio Romero, Ignacio. (1988). Historia de las bibliotecas en Puebla. México: SEP, Dirección General de Bibliotecas.

 

Yturbe, Corina. (2010). Las leyes de reforma: ¿laicidad sin secularización? Isonomía: Revista de Teoría y Filosofía del Derecho. 33: 65-81 


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FELIPE MENESES TELLO

Cursó la Licenciatura en Bibliotecología y la Maestría en Bibliotecología en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Doctor en Bibliotecología y Estudios de la Información por la (UNAM). Actualmente es profesor definitivo de asignatura en el Colegio de Bibliotecología de la Facultad de Filosofía y Letras de UNAM. En la licenciatura imparte las cátedras «Fundamentos de Servicios de Información« y «Servicios Bibliotecarios y de Información» con una perspectiva social y política. Asimismo, imparte en el programa de la Maestría en Bibliotecología y Estudios de la Información de esa facultad el seminario «Servicios Bibliotecarios para Comunidades Multiculturales». Es coordinador de la Biblioteca del Instituto de Matemáticas de esa universidad y fundador del Círculo de Estudios sobre Bibliotecología Política y Social (2000-2008) y fue responsable del Correo BiblioPolítico que publicó en varias listas de discusión entre 2000-2010. Creó y administra la página «Ateneo de Bibliotecología Social y Política» en Facebook.