GEMINAS - GRUPO DE ESTUDOS E PESQUISAS EM MEDIAÇÃO E REPRESENTAÇÃO DA INFORMAÇÃO E OS MARCADORES SOCIAIS DA DIFERENÇA


  • O Grupo foi criado em 22/05/2020 e propõe-se a dinamizar estudos e pesquisas que focalizam a mediação, a representação e a apropriação da informação, em interface com os marcadores sociais da diferença. Objetiva-se, por meio do compartilhamento de saberes, contribuir para intersecção de estudos entre a mediação, a representação e a apropriação da informação na perspectiva do protagonismo social e o respeito à alteridade.

NOS FALTA CALLE, NOS FALTA CAMPO. UN LLAMADO A LAS CIENCIAS DE LA INFORMACIÓN

Natalia Duque Cardona

¡Nos falta calle! Es una afirmación que escuchamos frecuentemente respecto a la indiferencia que vivimos alrededor de las desigualdades sociales y las diversas movilizaciones que se dan en pro de pensar, denunciar y proponer modos para que estas brechas no persistan. Si bien esa actitud de apatía respecto al mundo es real y cada vez más extendida, además de calle nos falta campo, nos falta, nos falta verde, nos hace falta recordar de dónde viene lo que comemos, de dónde proviene el aire que respiramos, dónde nace el agua que tomamos, nos falta recordar que las relaciones que establecemos no solo son con lo humano. La comida no viene del supermercado, ni la leche viene de las botellas, envases o cartones como muchos niñas y niños creen. Nos hace falta campo para recordar que existe una infinita e ineludible interdependencia, un apoyo mutuo entre lo que hoy denominamos lo rural y urbano, entre lo humano y lo no humano. Y que pensarlo, pasarlo por el cuerpo es cada vez una tarea más urgente.

Trabajar de manera consciente el tema de la natura en las Ciencias Sociales y Humanas es una tarea fundamental, y de manera específica la agricultura como lo plantea Kazick (2024) es un tema demasiado serio como para que sea dejado únicamente a los especialistas de producción. En mi campo disciplinar, las Ciencias de la Información, abordar el tema de la natura está en sus inicios, va madurando paso a paso. En mi caso comenzó por el mundo de la vida, por la praxis. Primero con el acompañamiento técnico (2015-2020) a espacios ubicados en contextos rurales como escuelas y bibliotecas en fortalecimiento de Proyectos Educativos Pedagógicos, creación de bibliotecas escolares, entre otras; una labor técnica que si bien me permitió llegar al contexto rural solo me acercó, la labor técnica se priorizaba independiente del contexto. Avanzar en la formación a maestras, maestros, bibliotecarios (2020- ) en temas vinculados con las ruralidades fue la oportunidad de conocer y aprender de las ruralidades colombianas en manos de quienes la habitan y la caminan día a día. Luego, y posterior a la elección del Gobierno de Colombia (2022-2026) y la puesta en la esfera pública de la ruralidad como un tema estratégico comienzo a cómo las bibliotecas y escuelas pueden fortalecer las políticas agrarias (2022-2023), especialmente las economías campesinas. Y aunque una segunda fase de esta última pregunta fue la excusa para realizar el estudio, del cual se deriva este libro, en la Argentina, la pregunta que tenía dio un vuelco, pue la intención de mantiene intacta.

Duzam Kazic (2024), a través de su obra Cuando las plantas hacen lo que les da la gana: concebir un mundo sin producción y economía, me ha llevado a reevaluar y pensar que el sentido de propuestas vinculadas con la natura, específicamente con las economías campesinas se sitúan fundamentalmente en el paradigma de la producción, y que aunque no lo creamos caemos en un círculos viciosos en el cual, por ejemplo en mi caso al momento de preguntarme por fortalecer las economías, está implícito fortalecer la producción; por supuesto que bajo una mirada de justicia social, la cual parecería estar de contracara al capitalismo pues prioriza los sujetos, la cultura campesina, las comunidades, el patrimonio cultural entre otros, que escasamente son relevantes para una ideología extractivista, sin embargo en el fondo la producción sigue estando allí, pues las economías están sustentadas en esta categorías. Así se pierde de vista lo que acontece en las relaciones agrícolas centradas en las relaciones productivas, pues “Marx validó la episteme que pretende que es la producción la que constituye nuestra materialidad, y no las relaciones con los seres no humanos” (Kazic, 2024, p.109), pero eso que llamamos economías como una categoría moderna tiene su corazón palpitante en la relación con lo no humano.

Ha sido todo un desafío, y ni que hablar de las derivaciones que van surgiendo al momento de escribir este texto que van implicando la toma de decisiones a través de qué priorizar y por dónde continuar en las temáticas de investigación que vinculen la natura y la cultura. De hecho, lo primero que me ha implicado es pasar de la pregunta ¿Cómo las bibliotecas y escuelas en contextos rurales pueden fortalecer las economías campesinas? A ¿Cómo las bibliotecas y escuelas en contextos rurales pueden permitirnos fortalecer nuestras relaciones con la agricultura? Que en una perspectiva distanciada de la producción implica el fortalecimiento con lo no humano.

Reflexionar, pensar y accionar lo agrícola, (vinculado en este caso con la natura) tiene para mis varias intencionalidades. Por un lado, la articulación de la bibliotecología, la archivística, la museología y la Ciencia de la Información con campos como la sociología rural, la economía (aún con la producción como paradigma, las relaciones no implican aceptar todos los preceptos, sino también debatirlos), la pedagogía, entre otras. Y por supuesto con los saberes que habitan la ruralidad, el campo, encarnados en humanos como los campesinos, los indígenas, negros. En el caso de mi país, el campo en Colombia se ha ido despoblando de campesinos debido a diversas causas, empero es innegable que la fallida reforma agraria surgida de la “Revolución en Marcha” de López Pumarejo y la reforma constitucional de 1936 desató la lucha armada y con ello la fundación de las guerrillas que por décadas se ensañaron con el campo. Recientemente gracias a la firma del Acuerdo de Paz en Colombia, y el punto uno del mismo, la Reforma Rural Integral se puso en el escenario público, después de décadas de abandono estatal al campo y las enormes deudas que tenemos como país con estos territorios y sus habitantes, con enfoques diversos vinculados con la producción, empero también con los saberes campesinos.

El 24 de marzo de 2020, el DANE presentó los resultados de la primera encuesta en la historia de Colombia que incluía preguntas relacionadas con el campesinado resultado de la Sentencia STP 2028 de 2018 de la Corte Suprema de Justicia, que le pide al Estado implementar medidas para identificar la situación actual de la población campesina y apoyar la formulación y seguimiento de planes, programas y políticas públicas a su favor. Fallo que no fue fortuito, sino la respuesta a una tutela presentada por 1.770 campesinas y campesinos del país que pedían ser parte de las estadísticas nacionales. Es importante anotar que hoy tenemos un campo despoblado y unas condiciones que distan de lo ideal para vivirlo, la política está centrada hoy en la titularidad de la tierra, empero además de ello debemos avanzar en los recursos económicos, el mercado y la formación que reconozca diversos lugares de enunciación, saberes tradicionales y conocimientos científicos.

La segunda intención que tengo, consonante con lo que propone Kazic (2024), es aportar al repoblamiento de entidades no humanas en las Ciencias Humanas y Sociales, el cual para mi sorpresa corresponde a un giro ontológico que se aleja del paradigma naturalista y que busca ampliar las ontologías al mundo no humano, tanto desde los saberes originarios y tradicionales como desde los conocimientos científicos. Gracias al aporte de este investigador y particularmente del libro Cuando las plantas hacen lo que les da la gana: concebir un mundo sin producción y economía, me sentí menos sola y conocí en el basto mundo de la ciencia a diversxs investigadorxs que vienen buscando animar el mundo no humano e invitándonos a que tomemos distancia de nuestros discursos humanocéntricos como Florence Brunois-Pasina, Natasha Myers, Anna Tsing y Duzan Kazic.

Esta última intención proviene de dos pulsiones fundamentales, podría decirse que es la justificación de lo que hago investigativamente hoy, pues todo el tiempo te preguntan qué sentido tiene eso que vienes haciendo y para qué va a servir, en mi caso se vuelve crítico cuando me plantean que nada tiene que ver con mi campo disciplinar. Por un lado, está mi corresponsabilidad como investigadora social, la cual disciplinarmente me implica trabajar en un acto de justicia epistémica en relación en cómo tras los diversos epistemicidios y memoricidios vividos en América Latina desarrollamos el conocimiento científico distanciado del conocimiento situado y replicando un paradigma positivo que dividió la cultura y la natura. Y de otro lado están mis múltiples dimensiones como mujer, madre y habitante de un mundo que encara una profunda crisis ecológica frente a la cual me resisto a no hacer nada. Así que trato de pensar cómo sumar desde lo que hago profesionalmente a un momento en el cual las visiones occidentales no solo son insuficientes a la crisis que vivimos, sino que nos empujan a la extinción. Quisiera intentar, contribuir a la intención de las hacedoras para narrar y tejer otros mundos posibles.

Aunque vivo en un país, Colombia, que es más del 60% rural, el tema de la ruralidad, del campo y lo campesino, nunca hizo parte de mi formación profesional. Específicamente en la bibliotecología y las Ciencias de la Información la temática no se trabaja curricularmente, algunas veces a través de procesos de extensión. Durante el Gobierno de Gustavo Petro se comenzó con políticas y acciones contundentes que no solo buscan saldar una deuda histórica con el campesinado, sino que se han generado espacios fundamentales para su promoción y desarrollo y se ha articulado con campos fundamentales como la cultura, la educación y las artes.

Así que, como profesora e investigadora, me embarqué en una exploración, que, si bien tenía algunas experiencias prácticas, no había reflexionado y menos fundamentado. Comencé un estudio preguntándome cómo las bibliotecas y escuelas en contextos rurales pueden fortalecer las economías campesinas, con el deseo de aportar a un momento histórico en mi país, y a mi campo disciplinar. Así la primera investigación de carácter reflexivo estuvo situada en Colombia, buscando establecer ideas y alternativas de cómo podríamos desde instituciones culturales y educativas aportar a las políticas de agricultura familiar y comunitaria, que es donde se materializan las economías.

Si bien, este ejercicio partió en Colombia, es claro que en Latinoamérica y el Caribe, la cuestión de lo rural tiene presenta tendencias en relación con los fenómenos y situaciones que afectan los procesos de justicia social, epistémica, ambiental entre otras. Pero, sobre todo, la región antes de ser lo que era, fue Abya-yala, una tierra fértil donde los saberes y comunidades están vinculados con la tierra. Así que este ejercicio se amplió a Argentina, dónde la pregunta muto. Y sueña con tejer y aprender de lugares como Perú y Brasil. Esta investigación se da el marco del posdoctorado realizado en la Universidad Nacional de Villa María, del cual se deriva este libro y que tuvo como preámbulo la investigación realizada entre la UMET y la UdeA.

Trabajar esta temática busca proponer que el tema de lo agrícola no está pensado exclusivamente para quienes la habitan, como el tema de lo afrodescendiente no nos compete exclusivamente a quienes nos reconocemos como parte de la diáspora africana, sino a la sociedad completa para trabajar en la eliminación del racismo y la justicia social. Pensar el campo, la justicia ambiental, el racismo ambiental, las ruralidades, la forma en que nos relaciones con la naturaleza, nos competen a todos y todas. Así que este trabajo que partió en Colombia viajó a Argentina y se proyecta a otros países de la región se ha ido convirtiendo y mutó en la posibilidad de tejer y proponer no sólo como fortalecer las economías campesinas, sino como fortalecer economías relacionales cuidadosas con la Tierra y que nos permitan recobrar el mundo de la vida, el mundo sensible, el mundo animado, al cual el filósofo David Abraham (2013) se refiere.

¡Sí! en las Ciencias de la Información también, cultivamos, sembramos, cosechamos palabras, lenguajes, memorias, información y sobre todo vida, aunque para ello debamos constelar otras formas de ser y estar en el conocimiento, contar historias, pues como lo plante Kazic (2024), citando a Isabelle Stengers (2015):

(...) todo esto quizá termine muy mal, pero nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos vivirán a través de esto, y la manera en la que lograrán       vivir, sobrevivir en el terror, la desesperanza, el cinismo en los cuales nos bañamos, de ahora en más depende mucho de los relatos que les legaremos de lo que les diremos [...] Debemos lograr fabricar con qué ser dignos, legarles historias de alegrías y resistencias. Aún si finalmente hay que morir, mejor que la vida sea interesante hasta entonces. Que la vida valga la pena de ser vivida. (p.122)

Referencias

Abram, D. (2013). Comment la terre s'est tue. Pour une écologie des sens. La découverte.

Dusan. K. (2024). Cuando las plantas hacen lo que les da la gana: concebir un mundo sin producción ni economía. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Cactus.

Levins-Morales, A. (2004). Intelectual orgánica certificada. En: Otras inapropiables: feminismos desde las fronteras. Madrid: Traficantes de sueños.

Stengers, I. (2015). “Écoféminisme. La terre du point de vue des femmes”, debate en al Maison des métallos, 29 de octubre de 2015.

 

NATALIA DUQUE CARDONA - Professora associada da Escola Interamericana de Biblioteconomia, Universidade de Antioquia, Doutora em Ciências Sociais pela Universidade Nacional da Colômbia, Mestre em Educação e Bibliotecária pela Universidade de Antioquia. Posdoctora en Teoría crítica y perspectivas político-metodológicas sobre educación inclusiva transformadora en el Sur Global. CELEI-Chile. Posdoctora en Economías campesinas, bibliotecas, escuelas y ruralidades. UNVM-Argentina. Pesquisadora do Grupo de Pesquisa Informação, Conhecimento e Sociedade da Universidade de Antioquia. Integrante do Grupo de Estudos e Pesquisas em Mediação e Representação da Informação e os Marcadores Sociais da Diferença – GeMinas. 
Email: natalia.duque@udea.edu.co, https://orcid.org/0000-0001-6416-2410.


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