BIBLIOTECAS, SOCIEDAD Y ESTADO


  • Relação entre as bibliotecas, as ações dos profissionais que nelas atuam e o estado.

BIBLIOTECAS DEMOCRÁTICAS PARA IMPULSAR LA LIBERTAD DE INFORMACIÓN ENTRE EL PUEBLO: PENSAMIENTO DE SHIRAZ DURRANI

El tema «información, bibliotecas y democracia» tiene un gran significado social y político. En la literatura bibliotecológica/biblioteconómica existe vasta bibliografía, la cual comenzó su andadura, con especial énfasis, a lo largo del siglo XX. Tendencia que continúa en el presente siglo. La democracia a su vez, como fenómeno predominantemente político, es un complejo concepto teórico fundamentado en una abundante bibliografía. También es un término con un gran caudal de historia. Así, la vinculación de la democracia con la información y las bibliotecas se convierte en un asunto sustantivo en torno a dichas disciplinas.

Podemos estar de acuerdo que la democracia requiere de recursos y servicios para que funcione muy bien. La democracia contemporánea necesita, por lo tanto, de información y bibliotecas. La información es el recurso esencial para contar con una ciudadanía educada, ilustrada e informada, pues sin este elemento ciudadano no puede existir la democracia plena como forma de vida. Las bibliotecas, como instituciones sociales de servicio público para las personas, grupos, comunidades y pueblos, son consideradas, desde los albores del siglo XX, relevantes recintos de la cultura democrática, Más aún, los centros bibliotecarios son espacios clave para construir una democracia educada e informada. Son, en suma, instituciones para involucrar al pueblo en los procesos que demandan reflexión y acción política.   

El pensamiento biblioteconómico de Shiraz Durrani, en relación con la unidad «información, bibliotecas y democracia», se suma a la comunidad de colegas que han escrito al respecto. Para este bibliotecario africano es perentorio generar bibliotecas democráticas y formar y capacitar bibliotecarios democráticos. Es decir, servicios bibliotecarios y personal bibliotecario que se orienten con base en los valores torales de la democracia, a saber: la libertad, la justicia, la igualdad y la equidad. En otras palabras, en el siglo que transcurre se necesita crear un nuevo tipo de biblioteca y de bibliotecarios que respondan a las necesidades políticas de la democracia, principalmente en aquellos países con baja intensidad democrática. Si esto se logra, entonces las bibliotecas podrán ayudar a crear una conciencia político-democrática entre las personas y comunidades a las cuales sirve.

Si al personal bibliotecario se le ha otorgado el poder de gestionar bibliotecas para satisfacer las necesidades sociales de TODA la comunidad, entonces debe evitar convertirse, como afirma nuestro autor, en un “gestor dictador de la biblioteca”. En este sentido, cobra especial importancia, el trabajar con espíritu democrático para evitar esta falta básica de democracia que a veces ocurre en la esfera de la práctica bibliotecaria.

Durrani observa que, en una sociedad dividida en clases antagónicas, los servicios bibliotecarios y de información habitualmente están administrados para asistir a la elite, es decir, para las clases dominantes y sus partidarios o coligados. Por ende, es preciso impulsar procesos que permitan liberar el servicio de biblioteca con el fin de hacerlos llegar incluso a los diversos grupos marginados o excluidos. Este asunto además de importante sobre los bibliotecarios democráticos implica un reto, el cual consiste en gestionar servicios abiertos para todos, independientemente de sus diferencias o particularidades sociales. Desde esta arista, nuestro autor aboga por crear bibliotecas incluyentes, instituciones democráticas de servicio para llegar a todos los individuos, grupos y pueblos; cuyo personal bibliotecario debe colaborar a que funcione una democracia apegada a la sociedad local, regional y mundial. Tipo de bibliotecas que contrasta con las bibliotecas excluyentes, las cuales nada aportan para fomentar una vida democrática.  

Para Durrani, configurar una biblioteca democrática o un sistema bibliotecario democrático conlleva, en efecto, tener presente los postulados revolucionarios «bibliotecas para todos» y, por extensión, «libros para todos». El potencial democrático de las bibliotecas, de todos los tipos, para él exige la eliminación de todas las barreras de carácter social, político y económico que se podrían interponer para brindar un servicio impregnado de igualdad para todos. Ese “para todos” implica trabajar tanto para usuarios reales como potenciales; trabajo orientado para superar los actos y las posturas de desigualdad social que dificultan la vida democrática alrededor del mundo de hoy. A los usuarios y lectores se les debe proveer de información histórica sobre el tema de la desigualdad e informarles cómo y qué individuos y grupos frecuentemente se han beneficiado de ella.

El concepto de «servicios bibliotecarios» adquiere especial énfasis en el pensamiento de Durrani. Término que liga con las necesidades sociales de información de la clase trabajadora y con las luchas del pueblo.  En este sentido, durante el proceso de planificación de estos servicios se debe tomar en cuenta tanto las condiciones de subdesarrollo en que se halla la gente como las necesidades precisas de información del pueblo, recurso que le permita lograr éxito en sus luchas sociales y políticas. Para tal efecto, la formación bibliotecológica no debe seguir desorientando a los estudiantes con respecto a su propio entorno social. Es decir, en tanto los servicios bibliotecarios sigan fundamentándose en el modelo bibliotecario capitalista occidental, no se podrán adecuar estos servicios para solucionar los problemas nacionales de países con diferentes contextos con respecto al de los países hegemónicos.

Con esta perspectiva, Durrani distingue el reto referente a brindar servicios bibliotecarios con base en políticas nacionales de información, apropiadas y claras. Para esto, es necesario que estas políticas consideren asuntos de derechos humanos y justicia social. Si se cuenta con estas políticas, entonces habrá que considerar si los grupos excluidos o marginados tuvieron la oportunidad de participar en su diseño y en la puesta en funcionamiento. Si esto no se lleva a cabo, esos servicios podrían pasar por alto las necesidades sociales de información de todos, especialmente de aquellos que se hallan en situación grave de marginación, situación que impone el poderío de las fuerzas sociales, políticas y económicas.   

La necesidad de crear bibliotecas como baluartes de la democracia demanda que las colecciones de libros, revistas y periódicos se desarrollen para satisfacer las necesidades sociales del pueblo. Para superar las barreras que imponen los medios de información conservadores, impresos y digitales, se debe recurrir a los medios progresistas de información. El problema que entraña el desarrollo plural de los acervos en las bibliotecas es de fondo y de una gran complejidad. En torno a esto, Durrani piensa en la capacidad de información que presenta la literatura alternativa (alternative literature) para mantener al pueblo informado. El acceso a materiales alternativos podría ayudar a la gente a conocer el estado de cosas desde puntos de vista diferentes. Por esto, compilar y poner al alcance de la comunidad de usuarios y lectores este tipo de literatura, es de suma importancia porque la información alternativa desempeña un papel dinámico para transmitir asuntos que tienen que ver con la lucha de clases. Así, Durrani asevera que la información alternativa es un barómetro para medir el estado de la lucha de clases. Este recurso desarrollado, organizado, transmitido y compartido entre la comunidad lectora se halla, sin duda, en el plano de la lucha por la información. Lucha que tiene que ver, por ejemplo, con la obtención de información verídica, en contraste con la circulación de información falseada, misma que es una constante amenaza para la vida democrática. La lucha contra la desinformación no está al margen de las actividades bibliotecarias. Por lo tanto, el personal bibliotecario debe tener presente que la información falseada no solamente está en periódicos y revistas, sino también en algunos libros.        

Si quienes hacen funcionar los servicios bibliotecarios incluyen entre sus colecciones material alternativo, entonces coadyuvarán a un mejor entendimiento sobre la lucha que lleva cabo el pueblo. Para Durrani, un importante indicio de la libertad de información es ver si las bibliotecas se atreven a seleccionar, organizar y circular recursos alternativos, principalmente a través de los servicios que ofrecen las bibliotecas públicas. Si el personal bibliotecario, como profesional de la información, no se empeña por adquirir, recopilar y suministrar literatura alternativa a las comunidades que atiende, estará faltando a su deber profesional.

Históricamente, se sabe que los movimientos populares de liberación nacional han creado, en diferentes contextos sociales y políticos, sus bibliotecas clandestinas. Sitios donde sus principales acervos son conformados con publicaciones subterráneas o alternativas, con el fin de apoyar la acción contestataria, independentista y revolucionaria del pueblo. Dado el influjo de esta naturaleza de comunicación de masas, hecho que minimiza o pasa por alto el aparato gubernamental, ya no es posible que pase inadvertido. De tal suerte que los bibliotecarios públicos deberían poner más cuidado e interés con respecto a los materiales alternativos, pues éstos se han estado convirtiendo en los principales medios de información y comunicación entre las personas y colectivos que pugnan por el cambio social.

El personal bibliotecario conservador, habitualmente no desarrolla colecciones con literatura alternativa, pues solamente recurre a materiales que publican los monopolios editoriales. Por esto, la comunidad de usuarios y lectores de bibliotecas no tiene la posibilidad de conocer las ideas más intensas y tenaces sobre el contexto social, político y económico en el que vive. Ideas que a menudo no son del agrado de los sistemas bibliotecarios oficiales, como tampoco de los bibliotecarios despolitizados y/o apolíticos. Al conceder importancia solamente a los medios de información y comunicación dominantes, es un hecho que la información alternativa no tiene la oportunidad de ser tomada en cuenta en los ámbitos académicos, profesionales, sociales o políticos. Por esta razón, la práctica bibliotecaria progresista debe, a juicio de Durrani, poner a disposición de la gente materiales de estudio, lectura y consulta distintos a los cánones editoriales y bibliográficos permitidos por el establishment, es decir, por el grupo social dominante. Si la comunidad bibliotecaria está de acuerdo en participar, en relación con las luchas por el cambio de modelos conservadores, el personal debe prestar atención a la producción de literatura alternativa. Si las instituciones bibliotecarias consideran importante adherirse a los movimientos sociales populares, entonces estos centros deberán actuar para satisfacer las necesidades de información alternativa de los excluidos socialmente. 

Así, con base en su libro Information and liberation: writings on the politics of information and librarianship (Duluth, Minn.: Library Juice Press, 2008), esta vez se extraen varios párrafos sobre tres asuntos, a saber: 1] Democratización del servicio bibliotecario, 2] Los servicios bibliotecarios para resolver problemas del pueblo, y 3] El desarrollo de literatura alternativa en las bibliotecas.

 

Shiraz Durrani Foto: SoundCloud

Democratización del servicio bibliotecario

“Existe una necesidad urgente de crear un nuevo tipo de bibliotecas y bibliotecarios democráticos y orientados al pueblo para que respondan directamente ante las comunidades a las que sirven.”

“Existe una necesidad urgente de desarrollar un servicio bibliotecario que ayude a crear una nueva conciencia entre las personas sobre su sociedad y también sobre la posición de su país en el contexto del mundo en general.”

“Se supone que el poder que se les ha otorgado para administrar sus bibliotecas debe usarse para satisfacer las necesidades de TODA la población local. Pero existe una falta básica de democracia en el mundo de las bibliotecas, lo que ha creado "gestores dictadores de bibliotecas."

“En todas las sociedades con división de clases y luchas de clases, los servicios bibliotecarios tienden a ser un servicio por y para una elite, brindando un servicio únicamente a las clases dominantes y a sus aliados. En situaciones como estas, el proceso de liberar el servicio bibliotecario para aquellos previamente excluidos es el papel clave de los trabajadores y profesionales bibliotecarios.”

“El desafío es desarrollar un servicio que esté abierto a todos, independientemente de su clase, raza, género, capacidad, edad, orientación sexual, creencias políticas, etc. El servicio debe ser incluyente y llegar a todos los que actualmente están excluidos.”

“Los bibliotecarios pueden o deben garantizar que exista una democracia real en nuestras sociedades, nuestro mundo y en nuestras bibliotecas.”

“Si como profesionales tomamos en serio la prestación de un servicio para todos, entonces también debemos asegurarnos de desempeñar un papel en la eliminación de las barreras sociales, políticas y económicas que nos impiden prestar un servicio "igual" para todos.”

“Como mínimo, es nuestro deber proporcionar información a nuestros usuarios activos y potenciales sobre las verdaderas razones de la desigualdad en nuestro mundo actual. Deberíamos proporcionarles información histórica sobre cómo se produjo esta desigualdad y quiénes se beneficiaron de ella.”

 

Los servicios bibliotecarios para resolver problemas del pueblo

“Un servicio bibliotecario relevante examinaría entonces las necesidades de los trabajadores y campesinos... Un servicio bibliotecario debería emprender investigaciones concretas sobre cuáles son las luchas actuales de sus usuarios potenciales y qué tipo de información ayudará mejor al pueblo a tener éxito en estas luchas.”

“Un servicio bibliotecario relevante debería explicar al pueblo los hechos históricos y actuales del subdesarrollo, y también debería planificar sus servicios de información de acuerdo con las necesidades concretas de información de la gente, teniendo en cuenta sus antecedentes históricos y sus luchas sociales en curso.”

“La formación bibliotecológica también ha desorientado a los graduados de sus propias sociedades. Como resultado, los servicios bibliotecarios siguen el modelo de un sistema bibliotecario occidental extranjero, que no es adecuado para resolver problemas locales.”

“El siguiente desafío es garantizar que los servicios bibliotecarios cuenten con políticas escritas adecuadas. Es importante garantizar que las políticas cumplan con los requisitos de los derechos humanos y la justicia social. Las políticas nacionales de información adecuadas son un requisito esencial y deben orientar las políticas de las distintas instituciones y bibliotecas.”

“Por lo tanto, la primera prueba es ver si los servicios bibliotecarios cuentan con políticas apropiadas. La segunda prueba es ver si las comunidades marginadas tuvieron alguna participación en la decisión sobre estas políticas y en el seguimiento de su implementación… Si esto no sucede en la práctica, nuestros servicios no cubrirán las necesidades de todos, en particular de aquellos que ya están marginados por las fuerzas sociales y económicas.”

 

El desarrollo de literatura alternativa en las bibliotecas

“Es necesario tener acceso a la gran cantidad de literatura alternativa y subterránea para comprender el estado político, social y económico actual del país desde el punto de vista de la mayoría. Ésta proporciona un barómetro del estado de la lucha de clases.”

“Si bien las clases dominantes niegan la existencia misma de las clases y de la lucha de clases, el material alternativo ofrece una imagen completamente diferente.”

“Documentar, recopilar y poner a disposición material alternativo jugaría un papel importante en el apoyo a la lucha por la información… La disponibilidad de ese material en las bibliotecas públicas puede ayudar a cambiar las actitudes de la gente.”

“Se espera que al hacer que el material alternativo esté ampliamente disponible, las bibliotecas de todo el mundo permitirán una mejor comprensión de la lucha que libra el pueblo. La verdadera prueba de la libertad de información es si las bibliotecas se atreven a recopilar y difundir este material alternativo.”

“La lección para los bibliotecarios y los trabajadores de la información es que deben hacer un esfuerzo consciente para recopilar y poner a disposición este material alternativo. Sin este esfuerzo, están incumpliendo su deber profesional. Queda por ver si la profesión está preparada para este desafío.”

“Las fuerzas de liberación necesariamente tienen que crear sus propias bibliotecas clandestinas de liberación.”

“Las publicaciones subterráneas se han convertido en una fuente importante de información y un medio importante de comunicación de ideas que, a su vez, influyen en la acción del pueblo. Se trata de un aspecto de las comunicaciones de masas que el gobierno ha ignorado deliberadamente o ha minimizado su impacto, y que tiene mucho que perder si acepta su verdadera importancia… la realidad de las publicaciones underground y el impacto que están teniendo en la política ya no se pueden ignorar.”

“Las bibliotecas públicas deben prestar atención a los materiales subterráneos y alternativos, que se están convirtiendo en los principales medios de comunicación de las personas que luchan por el cambio.”

“La información alternativa y las opiniones políticas no suelen tener la oportunidad de ser escuchadas y no suelen ser consideradas importantes en los ámbitos académico, profesional o político. Incluso cuando se informan o documentan, se las considera perspectivas aisladas y no se reconoce su marco general.”

“Dado el dominio de los medios de comunicación en todo el mundo por parte de un pequeño número de conglomerados mediáticos, es importante que la información alternativa se ponga a disposición de la gente en una forma y un idioma adecuados a las necesidades locales.”

“Las bibliotecas públicas deben prestar atención al material alternativo y underground, que es esencial para quienes luchan por el cambio. Las bibliotecas deben aprovechar las posibilidades de los medios de comunicación baratos y fáciles que ofrecen la Web y las comunicaciones electrónicas para adquirir, almacenar y difundir información que el pueblo que lucha por el cambio considere relevante. Quienes participan activamente en la lucha ya han adoptado estas tecnologías como herramientas para sus luchas. Si se considera que las bibliotecas son socias de las luchas populares, tendrán que aceptar los medios de comunicación, no para satisfacer las necesidades comerciales y de otro tipo de los "ya ricos", sino para satisfacer las necesidades de los excluidos socialmente.”

“Es evidente que ninguna biblioteca pública podrá documentar abiertamente la opresión estatal contra su propia población, pero es importante que los bibliotecarios no utilicen esto como excusa para no registrar, preservar y poner a disposición, en una etapa posterior, registros de los acontecimientos que ocurren a su alrededor.”

“Las bibliotecas deben prestar más atención a formatos distintos a los libros impresos: las transmisiones de radio, las grabaciones de sonido, las fotografías, la filmación de videos, el registro y la preservación de historias orales deberían convertirse en formatos importantes que deben recopilar y promover activamente.”


   265 Leituras


Saiba Mais





Próximo Ítem

author image
BIBLIOTECAS Y EDUCACIÓN: QUINCUAGÉSIMO ANIVERSARIO DEL LIBRO DE BEATRIZ CASA TIRAO
Novembro/2024

Ítem Anterior

author image
LA DIVERSIDAD RACIAL EN TORNO A LAS BIBLIOTECAS Y SUS BIBLIOTECARIOS: EL PENSAMIENTO DE SHIRAZ DURRANI
Setembro/2024



author image
FELIPE MENESES TELLO

Cursó la Licenciatura en Bibliotecología y la Maestría en Bibliotecología en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Doctor en Bibliotecología y Estudios de la Información por la (UNAM). Actualmente es profesor definitivo de asignatura en el Colegio de Bibliotecología de la Facultad de Filosofía y Letras de UNAM. En la licenciatura imparte las cátedras «Fundamentos de Servicios de Información« y «Servicios Bibliotecarios y de Información» con una perspectiva social y política. Asimismo, imparte en el programa de la Maestría en Bibliotecología y Estudios de la Información de esa facultad el seminario «Servicios Bibliotecarios para Comunidades Multiculturales». Es coordinador de la Biblioteca del Instituto de Matemáticas de esa universidad y fundador del Círculo de Estudios sobre Bibliotecología Política y Social (2000-2008) y fue responsable del Correo BiblioPolítico que publicó en varias listas de discusión entre 2000-2010. Creó y administra la página «Ateneo de Bibliotecología Social y Política» en Facebook.