BIBLIOTECAS, SOCIEDAD Y ESTADO


  • Relação entre as bibliotecas, as ações dos profissionais que nelas atuam e o estado.

EL PARADIGMA PÚBLICO DE LA BIBLIOTECA PÚBLICA - III

La Iglesia, en su afán de difundir la cristiandad, jugó un papel dominante en la creación de bibliotecas semipúblicas en varios países de Europa y América. Algunas bibliotecas parroquiales, como las que fundó el reverendo Thomas Bray, son claros ejemplos en este sentido. Así, se ha llegado a aseverar que “las bibliotecas religiosas eran la única forma de provisión de biblioteca pública hasta finales del siglo XVII, y continuaron dominando la escena hasta bien entrado el siglo XVIII” (Kelly, 1966, p. 118). Pero por la naturaleza de sus acervos, el financiamiento con el que se sostenían, la gestión de sus servicios y el alcance comunitario que tuvieron, parece improcedente considerar a esas bibliotecas bajo el concepto de bibliotecas públicas. Aún en los casos sui generis, algunas de ellas no pueden apreciarse, desde la perspectiva histórico-social de la biblioteca pública, no más que como bibliotecas pioneras de lo público.   

 

No obstante, el avance de la educación y la aparición y difusión de más materiales de lectura durante el siglo XVIII ocasionaron la demanda de libros, revistas y periódicos entre la clase media. De modo que la oferta de acervos para la práctica de la lectura dejó paulatinamente de ser monopolio de la clerecía. El acaparamiento del proceso de leer en el entorno de las bibliotecas religiosas, derivado de los vínculos «lectura y religión» y «biblioteca y clero» comenzaron sino a ser reemplazados sí complementados a través de la práctica de la lectura seglar en espacios diferentes y ajenos a la Iglesia. Este acontecimiento está ceñido a las relaciones sociales que comenzarían a suscitarse entre «lectura y laicidad» y «biblioteca y sociedad», lo que provocó en ese tiempo la aparición de otras modalidades institucionales, precursoras aún, de lectura pública. Aunque curiosamente el origen de algunas de esas manifestaciones se generó por iniciativas del clero (Kelly, 1966, p. 136), tal como se afirma más adelante.

 

Entre esas expresiones de servicio de bibliotecas protopúblicas cabe recordar las «bibliotecas de suscripción» (subscription libraries).  Kelly observa tres diferentes tipos en la Gran Bretaña hasta antes de 1850:

 

1] Bibliotecas privadas de suscripción

2] Clubes de libros o sociedades de lectura, y

3] Bibliotecas circulantes o bibliotecas comerciales de suscripción.

 

Por la manera de funcionar, las private subscription libraries a veces se les ha denominado proprietary libraries. Los Book Clubs servían con propósitos sociales y literarios. Paralelamente a estas formas precursoras, creadas fuera del ámbito clerical, se desarrollaron las comercial subscription libraries a cargo de libreros que perseguían su beneficio privado. Esta tercer categoría es conocida generalmente como circulating libraries, aunque esta expresión es también ocasionalmente usada para las bibliotecas privadas de suscripción (1966, pp. 121-149).

 

Otro punto de vista en el entorno de las bibliotecas por suscripción en la Gran Bretaña e Irlanda, nos indica que el término subscription library es usado para denotar dos principales categorías de bibliotecas:

 

1. Colecciones fundadas y administradas con fondos provenientes de un número de miembros en forma de cuotas de suscripción y entrada, la biblioteca era la propiedad de todos los miembros y dirigida por un comité de consejeros elegidos por y entre los miembros.

 

2. Bibliotecas de préstamos comerciales, generalmente llamadas bibliotecas circulantes, de las cuales sus ingresos provenían del préstamo de libros a los prestatarios que pagaban una suscripción periódica y/o una pequeña cuota por cada volumen prestado. (Gerard, 1980, p.205).

 

La primera especie se ha denominado también como «subscription libraries societes»; la segunda como «comercial lending libraries». Y a todas ellas, incluidos los «book clubs», como «community libraries» o «community lending libraries» (Cole, 1974a, p. 111; Cole, 1974b, p. 231).

 

A pesar de las distinciones que hacen tanto Kelly, Gerard y Cole, histórica y teóricamente a veces ha sido difícil distinguir las diferencias entre las bibliotecas de suscripción y las bibliotecas circulantes. Esta dificultad se debe ya que, en efecto:

 

Las bibliotecas circulantes y de suscripción se superponen porque frecuentemente compartían muchas características, por lo que la distinción entre ellas suele ser bastante arbitraria. De hecho, en ocasiones las bibliotecas circulantes se  les refería a sí mismas como bibliotecas de suscripción y viceversa (Eliot, 2006, p. 125). 

 

Desde el germen de la circulating library, a ésta se le relacionó con la subscription library. Formas que los estudiosos del tema comenzaron a confundir. Asimismo, la procedencia de estos modelos semipúblicos de biblioteca nos permite conocer la conexión histórica que se suscitó entre el contexto clerical y seglar de esos tipos de bibliotecas, pues se afirma:    

 

Por extraño que parezca, el hombre que parece haber inventado el nombre de “biblioteca circulante” no era un librero, sino un clérigo disidente, Samuel Fancourt. Su primera incursión en Salisbury [Wiltshire, Inglaterra], donde desde 1735 hasta 1742 dirigió una biblioteca de suscripción en el ámbito de un club del libro. […]

 

La importancia de Fancourt no reside en su logro en sí, sino en el hecho de que hubo un vínculo entre las bibliotecas clericales de suscripción de los siglos XVII y principios del XVIII y las bibliotecas seculares de suscripción y los clubes de lectores de épocas posteriores. Su biblioteca en Londres, a pesar de funcionar en algún grado para su beneficio personal, se parecía mucho más a una biblioteca privada de suscripción que a una biblioteca comercial circulante.  (Kelly, 1966, p. 145-146. Las cursivas son mías).

 

Inferimos, siguiendo la distinción de Gerard, que en torno a esas bibliotecas lo público comenzaba a perfilarse a través especialmente del servicio de préstamo de libros y de un mayor acceso a éstos, en contraste con otros tiempos y espacios. Los factores de origen y desarrollo de ambos tipos de bibliotecas, según se puede percibir, ayudan a distinguir la diferencia entre unas y otras. Aunque las similitudes entre ellas ocasionan todavía confusión. Pero al observar este fenómeno bibliotecario a través de una visión de clase, nos permite afirmar que la primera categoría de bibliotecas estuvieron al servicio de la clase dominante; las de la segunda categoría fueron puestas al servicio principalmente de la clase media y, con menor frecuencia, de algunos miembros pertenecientes a la clase popular. Por ende, esos servicios bibliotecarios semipúblicos reflejan una clara estratificación social, misma que explicaremos el próximo mes. 

 

Referencias

 

Cole, Richard C. (1974a). Community lending libraries in Eighteen-Century Ireland. The Library Quarterly. 44 (2): 111-123

 

Cole, Richard C. (1974b). Private libraries in Eightenn th-Century Ireland. The Library Quarterly. 44 (3): 231-247

 

Eliot, Simon. (2006). Circulating libraries in the Victorian age and after. En: Edited By Alistair Black and Peter Hoare. The Cambridge history of libraries in Britain and Ireland. Volumen II 1850-2000. Cambridge: Cambridge University Press. pp. 125-145

 

Kelly, Thomas. (1966). Early public libraries: a history of public libraries in Great Britain befote 1850. London: The Library Association.


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FELIPE MENESES TELLO

Cursó la Licenciatura en Bibliotecología y la Maestría en Bibliotecología en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Doctor en Bibliotecología y Estudios de la Información por la (UNAM). Actualmente es profesor definitivo de asignatura en el Colegio de Bibliotecología de la Facultad de Filosofía y Letras de UNAM. En la licenciatura imparte las cátedras «Fundamentos de Servicios de Información« y «Servicios Bibliotecarios y de Información» con una perspectiva social y política. Asimismo, imparte en el programa de la Maestría en Bibliotecología y Estudios de la Información de esa facultad el seminario «Servicios Bibliotecarios para Comunidades Multiculturales». Es coordinador de la Biblioteca del Instituto de Matemáticas de esa universidad y fundador del Círculo de Estudios sobre Bibliotecología Política y Social (2000-2008) y fue responsable del Correo BiblioPolítico que publicó en varias listas de discusión entre 2000-2010. Creó y administra la página «Ateneo de Bibliotecología Social y Política» en Facebook.